Martes 21 de Julio de 2009
El domingo 8 de marzo último, frente a la tranquera de ingreso a la estancia del magnate inglés, un grupo denominado “amigos de Lewis” atacó con palazos a miembros de organizaciones sociales y vecinos que realizaban un escrache al estanciero por el libre acceso al lago Escondido y contra la extranjerización de la tierra.
Al frente del grupo en defensa de Lewis, a quienes el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) calificaría luego como “una guardia parapolicial”, se hallaba el intendente Romera y el administrador de la estancia y empresario inmobiliario Nicolás Van Ditmar.
Cuatro gatos locos. Dalila Pinacho, vocera de la empresa, aseguró que quienes reclaman el acceso al lago “son cuatro gatos locos, gritones, hippies y gente de izquierda. Los vecinos tienen otros intereses: salud, educación”. Explicó que en la firma “trabajan cien personas, hay un centro de convenciones, hacemos talleres de inglés, computación, música y se beca a estudiantes. En seis años nos visitaron cien mil personas”. “Lewis, como muchos ricos hace trabajo social y la estancia es un modelo en protección del medio ambiente”, agregó.
En cambio, la concejala María Teresa Hube afirma: “Los empleados piden que la firma los pase a buscar temprano para que los vecinos no vean dónde trabajan”.