Sábado 16 de Junio de 2012
Las autoridades chinas prometieron castigar a los funcionarios que obligaron a abortar a una mujer en su séptimo mes de embarazo, en un caso que ha desatado la indignación por los métodos utilizados para imponer las estrictas leyes sobre planificación familiar.
Funcionarios obligaron este mes a abortar a la mujer, Feng Jianmei, en un hospital en la provincia de Shaanxi, en el noroeste del país, informaron medios estatales. El caso se conoció luego que el marido de la parturienta publicara en Internet unas fotografías de su mujer con el feto de la niña abortada en la cama del hospital.
La foto ha generado una oleada mundial de críticas a la política de abortos forzados del gobierno chino.
Feng Jianmei, de 23 años, concentra el drama de las mujeres de ese país que osan tener un segundo hijo. Fue detenida, golpeada y obligada a abortar, pese a estar de siete meses de gestación. Para completar el castigo, le dejaron a su hija muerta por inyección química junto a ella, mientras se recuperaba de la operación.
La campaña de críticas ha hecho que el gobierno chino emita una disculpa. Un funcionario de la municipalidad de Ankang, donde vive Feng y su marido, les visitó en el hospital. "He venido en representación del gobierno municipal para visitarlos y expresarles nuestras sinceras disculpas. Espero obtener su comprensión", le dijo el vicealcalde, Du Shouping, a la pareja, según un comunicado oficial recogido por Ap.
Castigan a funcionarios. La agencia oficial Xinhua afirmó que tres funcionarios han sido destituidos: dos del departamento de Planificación Familiar y uno de la Municipalidad, por incumplir las leyes del país que prohiben expresamente los abortos de fetos de más de seis meses de gestación.
Los funcionarios afirmaron que el aborto se produjo con el consentimiento de la progenitora. Detenida tres días antes, Feng firmó un documento de consentimiento al no poder pagar la elevada multa de 400.000 yuanes (casi 5.000 euros) impuesta por incumplir la política de un solo hijo.
El caso de Feng provocó hasta 500.000 comentarios en las redes sociales chinas. Muchos usuarios denunciaron la corrupción que existe en el cobro de las multas por tener un segundo hijo. La política de hijo único se instauró en China en 1979.
El activista ciego Chen Guangcheng, que en mayo pudo trasladarse a Estados Unidos, alcanzó la fama hace siete años haciendo campaña en contra de los abortos forzados en nombre de la política gubernamental del hijo único.
El caso de Feng demuestra que esta práctica, aunque es ilegal, sigue existiendo.
"Lo que las autoridades hicieron (...) representa una grave violación de políticas nacionales y provinciales y las leyes sobre población y planificación familiar", citó la agencia oficial de noticias Xinhua a la comisión provincial de planificación familiar.
Xinhua dijo que los responsables de planificación familiar aseguraron que Feng dio su consentimiento para el aborto porque ya tenía una hija de cinco años y estaba violando la ley que limita a la mayor parte de las parejas urbanas a tener un solo hijo.
Zhang Kai, un abogado que pretende representar a Feng, dijo a Reuters por teléfono que no se le dio permiso para entrar en el hospital para verla.
"Según lo que tenemos entendido, fue obligada a dar su firma", dijo Zhang, y añadió que estaba hablando con la familia por un posible caso legal contra el gobierno.
"Esto es un delito, y deben ser considerados responsables penalmente. El segundo objetivo es asegurarse de que la parte implicada recibe una compensación relevante", agregó.
Un hijo
China ha utilizado una estricta política de planificación familiar desde la década de 1970 para intentar controlar su población, que ahora es de 1.340 millones de habitantes. Hace tiempo que se sabe que los funcionarios presionan a las mujeres para que aborten y cumplir así los objetivos de nacimientos. Las parejas que viven en ciudades pueden tener un segundo hijo si los padres son hijos únicos.