Escalofriante antecedente descubierto en Tours

Viernes 30 de Julio de 2010

El caso de Dominique Cottrez tiene un antecedente aún más escalofriante y cuyas secuelas todavía se arrastran. El 12 de octubre de 2006 se descubrió que Véronique Courjault, de 38 años, había mantenido en un freezer los cadáveres de dos de sus tres hijos, nacidos con 3,2 y 3,6 kilogramos.

Ella confesó haber estrangulado a los bebés (nacidos en distintos años) y guardado a dos de ellos en el congelador durante los cuatro años que la pareja estuvo viviendo en Seúl. Su marido, Jean-Louis, fue procesado por complicidad.

En busca de pistas que ayuden a esclarecer los hechos, investigadores de la policía francesa se trasladaron a la capital de Corea del Sur, donde vivía el matrimonio desde 2002 hasta el verano de 2006 y donde Jean-Louis alertó a las autoridades tras descubrir en el congelador familiar los cuerpos de dos de los recién nacidos.

La madre explicó en los interrogatorios que estranguló a sus dos bebés recién nacidos, en 2002 y 2003 en Seúl, y sorprendió a los investigadores al confesar un nuevo infanticidio del que no tenían constancia, en 1999 en Francia.

Dijo que tenía un "sentimiento de poder" cuando estaba encinta y que congeló los cuerpos sin vida de sus dos últimos bebés porque no tuvo el coraje de hacerlos desaparecer, explicó Philippe Varin, el fiscal de Tours, donde estaba residiendo la pareja en el momento en que se conoció el caso.

En Francia, la mujer se había desecho del primer cadáver quemándolo en la chimenea.

La madre exculpó a su esposo de toda responsabilidad al asegurar que disimuló los tres embarazos llevando ropa más ancha y que actuó sola cuando les dio a luz en su hogar y los mató.

Los esposos Courjault, ambos franceses, fueron detenidos cuando las pruebas de ADN demostraron que eran los padres de los dos bebés descubiertos en el congelador de Seúl, un vínculo que habían negado inicialmente.