Edición Impresa

"Es una película diferente"

Aldo Paparella estrena hoy "Olvídame", un filme sórdido que combina el thriller con el suspenso en un marco prostibulario y atravesado por espíritus del mal. Y la musa inspiradora para enfocar...

Jueves 31 de Octubre de 2013

Aldo Paparella estrena hoy "Olvídame", un filme sórdido que combina el thriller con el suspenso en un marco prostibulario y atravesado por espíritus del mal. Y la musa inspiradora para enfocar ese universo tan especial fue Antonella Costa, quien puso su belleza y su profesionalismo al servicio de un filme nada sencillo. La actriz dialogó con Escenario sobre las vivencias que experimentó en la película que protagoniza junto a Gonzalo Valenzuela, cómo transitó las frecuentes escenas de desnudez y el desafío que le significó ingresar en la estética experimental del director.

—¿Cómo describirías a "Olvídame?

—Esta es una película diferente, que no estamos acostumbrados a ver en la Argentina, y con una calidad de dirección, imagen e interpretaciones que justifica el hecho de lo experimental. Aunque no es un género muy explotado en nuestro país, no van a ver algo de principiantes, sino que el universo de Aldo (Paparella) está súper bien retratado, sin concesiones y con muy alta calidad. Vale la pena ir a verla.

—Como reza el leit motiv de la compleja historia de amor de la película, ¿creés que podrá el amor engañar a la muerte?

—Mirá, en realidad, la historia no es para nada compleja. Es una historia de amor imposible y cada uno de los personajes arrastra una complejidad y una vida sórdida y turbulenta. El personaje mío es una stripper que vive con un hombre que la maltrata mucho en medio de un ambiente desagradable, y tiene una pulsión de muerte muy exacerbada y no sabe por qué. Esas características sí hacen a la complejidad del personaje, que tiene una necesidad de cariño muy grande. Y encuentra en el personaje de Gonzalo (Valenzuela), una suerte de pastor espiritista que es a la vez un asesino de mujeres, y entre ellos se genera un amor que no puede llevarse a cabo, porque se puede desencadenar una tragedia.

—¿Te costó meterte en un personaje atravesado por el universo de la temática espiritista?

—Como actriz no me exigió un trabajo de campo porque mi personaje entra como observadora de ese universo, sumado a que es un personaje muy centrado en la imagen, en la manera de mostrar las cosas que tiene Aldo, que siempre es muy particular. Es difícil buscar referencias en cosas reales, porque él tenía sus propias referencias estéticas, que vienen de distintas armas de las artes y la religión, y yo me guié más en eso para involucrarme en el universo estético del director.

—¿Cómo llegaste al rol de Ambar?

—En referencia al ambiente cotidiano de mi personaje, que es más prostibulario, digamos, en realidad yo tenía ciertas experiencias por otras películas que hice (risas), aunque tampoco eran así. Esto es un ambiente recreado por Aldo con un alto nivel de fetichismo, que no se encuentra en lugares de acá, como Cocodrilo, por ejemplo.

—En otras películas, tu vínculo con la desnudez era desde un lugar más puro, como en "No mires para abajo", de Eliseo Subiela, pero acá viene desde un costado hasta promiscuo.

—Sí, en sí en el set es bastante similar, porque siempre me cuidaron mucho. Es que queda claro que soy una actriz, y que interpreto personajes así, que me atrevo a hacerlos, pero no soy ni una prostituta ni una stripper, se comprende de movida, así como cuando te hacen manejar una moto se comprende que no sos motoquera. Está bueno que pongas onda, pero siempre hay un sostén en el equipo, porque consideran que más allá que lo hayas hecho muchas veces no es tu manera habitual de expresarte y estás en una exposición muy sensible. En la de Subiela esa exposición era más idealizada, acá es casi monstruosa, pero siempre son cuestiones más cuidadas y respetando la estética del director.

—¿Sentís que "Olvídame" fue un desafío actoral para vos como protagonista?

—Sí, y esto es lo que me apasiona, cuanto mayor es el desafío más feliz estoy. Y esta película era un gran desafío, no era fácil entender qué necesitaba y qué podía hacer para que crezca la historia de Aldo, nuestra responsabilidad es empatizar con el deseo del director.

—En este filme hay algo de terror, policial, suspenso y una trama de amor que se corre de las películas más convencionales, ¿esto fue un plus de exigencia para vos?

—Una va encontrando su propia línea. Cuando sos protagonista convivís mucho con el equipo en las previas, quizá deba ser más difícil para el que graba dos o tres escenas y no se leyó ni siquiera todo el guión. Ambar, mi personaje, está permanente sometida, a veces física y otras psicológicamente, sumale que atraviesa situaciones muy denigrantes y humillantes, y una necesita protección en el set, pero por suerte la encontré.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS