"Es una historia que me provocó y emocionó de diferentes maneras"
La actriz francesa Juliette Binoche comenzará a rodar hoy escenas de la película “Un mono sobre mi hombro” en las Cataratas del Iguazú. Precisamentre en la ciudad de Puerto Iguazú la protagonista de filmes como “La insoportable levedad del ser” y “Chocolate"...

Lunes 12 de Diciembre de 2011

La actriz francesa Juliette Binoche comenzará a rodar hoy escenas de la película “Un mono sobre mi hombro” en las Cataratas del Iguazú. Precisamentre en la ciudad de Puerto Iguazú la protagonista de filmes como “La insoportable levedad del ser” y “Chocolate” fue entrevistada por la agencia Télam y aseguró que el gesto actoral “no se afirma sobre un acto intelectual, sino sobre una conexión o pulso emocional”.

Binoche, de 47 años, que también encarnó la trilogía “Blue”,”Blanc”, Rouge” del realizador polaco Krzysztof Kieslowski y ganó un Oscar por “El paciente inglés” (Anthony Minghella), explicó que ese acto pasional motivó su participación en “Un mono sobre mi hombro”, que dirige la francesa Marion Laine.

La actriz francesa inscribió el conflicto amoroso del filme en el legado dramático de “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare y de “Tristán e Isolda”, la célebre ópera de Richard Wagner.

“La película que estamos filmando en Cataratas pone en escena la forma en que los obstáculos ponen de relieve lo que llevamos en el interior. Se trata de situaciones de pareja cotidianas, pero a la vez extremas”, reveló Binoche durante la entrevista.

En Cataratas, la francesa rodará entre hoy y el jueves escenas de “Un mono sobre mi hombro” (una expresión que en la jerga psicoanalítica significa “una adicción a cuestas”), película que coprotagoniza con el venezolano Edgard Ramírez, figura del premiado filme “Carlos” (Olivier Assayas) en 2010.

“La directora del filme, Marion Laine, enfatizó que la locación argentina aportará “un contexto mágico para el desenlace de la historia”.

“Un mono sobre mi hombro”, que cuenta con el apoyo del gobierno de la provincia de Misiones y la logística de la productora Kramer & Sigman, se estrenará en junio de 2012 en Francia y, se estima, poco después en la Argentina.

En un momento del diálogo se unieron Binoche, Edgard Ramírez y Laine, quienes revelaron las circunstancias del rodaje.

—¿Cómo definirían la historia y qué los motivó a participar del proyecto?

M.L: Es una historia muy pasional, dura, áspera. Pone en escena el costado animal y el costado adictivo del amor. Porque se trata de una pareja envuelta en todas las dimensiones posibles del encuentro amoroso.

J.B: El filme apela a la emoción en diferentes niveles. Muestra las situaciones de pareja en forma extrema. Cómo aquello que era soportable en un momento, deja de serlo. La historia se encuentra atravesada por el alcoholismo y, esa adicción, de alguna manera, también se comparte en una relación.

E.R: Es difícil de describir porque la película no se trata de una o dos cosas. Es como una colección de eventos. Tiene un costado chejoviano donde lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace aparece compartimentado. En ese sentido, el libro está muy bien escrito y muestra un entendimiento profundo de la relación de pareja que será identificable por cualquiera.

—Esta historia universal que relatan aparece, al mismo tiempo, cruzada con el legado del cine de autor francés. ¿Cuál es el resultado de esa articulación?

M.L: El libro está basado en una novela francesa (“Remontando el Orinoco”, de Matthias Enard), pero yo tomé esa historia y la utilicé como una suerte de tela en blanco para contar, a través de las relación entre los personajes, mis obsesiones. Desde ese punto de vista, es muy personal.

J.B: Es una historia que me provocó y me emocionó desde muy diferentes formas y por eso acepté enseguida participar en ella.

E.R: Por un lado, es una historia universal porque a todos nos mueven las mismas cosas: todos queremos amar y ser amados, proteger y ser protegidos; todos tenemos miedos y queremos superalos. Son cinco o seis cosas las que nos hacen levantarnos todos los días a la mañana.

E.R.: Hay, es cierto, una tradición de cine de autor que se recoge y eso aparece en la forma descarnada de la narración, sin filtro. Existe una apertura, una tolerancia hacia la complejidad de la ficción y eso es muy poderoso.