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"Es un momento de dificultad pero no pagaremos salarios en cuotas"

Bonfatti dijo que la recaudación bajó y rechazó nuevos aumentos para gremios estatales. Desmintió turbulencias en la relación con Binner. "Es un amigo de la vida", apuntó.

Domingo 08 de Julio de 2012

Antonio Bonfatti asegura que la situación económica y financiera de la provincia de Santa Fe no atraviesa el mismo estadío de crisis que Buenos Aires, donde el gobernador Daniel Scioli decidió pagar el aguinaldo en cuatro cuotas. "Santa Fe no tiene deudas, no emitió bonos públicos. Tenemos capacidad para hacerlo a largo plazo y las cuentas están equilibradas", apunta el mandatario en una entrevista con LaCapital.

El titular de la Casa Gris luce descontracturado, cruza algunas bromas con su asistente y pide ir directo al grano de las cuestiones económicas. Notifica que la situación que atraviesa Santa Fe es complicada, pone el acento en la crisis que empieza a generarse en la actividad privada y anoticia que durante la semana entrante se reunirá con Miguel Del Sel para continuar en la búsqueda de consenso de cara a la reforma tributaria, ese objeto del deseo para lo inmediato. Como buen socialista santafesino, Bonfatti blinda su relato cuando no quiere ir más allá de los formalismos: así dice que su relación con Hermes Binner es óptima y se cuida al extremo a la hora de ensayar una mínima crítica a la presidenta de la Nación, pese a que su antecesor en el cargo brama cada vez que tiene que opinar sobre los fondos que no se giran hacia la bota.

El gobernador también quiere dar por clausurado el capítulo que terminó con la renuncia de Leandro Corti al frente del Ministerio de Seguridad, episodio coloreado por la organización de un partido de fútbol. "Acá mando yo", parece decir Bonfatti antes de recordar lo que dice el manual de conducción política para gobernantes: los ministros son los fusibles.

—¿Cómo está la provincia en lo económico?

—Si miramos lo económico vemos que hay un estancamiento en la actividad privada y en algunos rubros particulares hay retrocesos, como con la venta de maquinaria agrícola, de autos, el tema de la construcción. Eso está marcando lo que sucede en Santa Fe y en el resto de las provincias: a menor actividad económica, menor recaudación de impuestos. Esto repercute en la provincia. Nosotros tenemos un presupuesto equilibrado, debemos cobrar lo que la Nación nos debe por la Caja de Jubilaciones, que son 1.300 millones de pesos, nos deben seis años. Si ingresara ese dinero y el que nos deben por el tema viviendas estaríamos en una situación muy positiva. Santa Fe no tiene deudas, tiene capacidad para endeudarse a largo plazo para obras de magnitud. Estamos en un momento de dificultades. Santa Fe perdió autonomía para contar con recursos propios. La mejor pauta de ello es el impuesto inmobiliario, que de representar el 22 o 23 por ciento de la recaudación hoy representa el 7 por ciento.

—¿Comparado con provincia de Buenos Aires, que está en una situación gravísima, cuál es la realidad de Santa Fe? ¿Se podrían llegar a pagar los salarios en cuotas?

—No. Santa Fe no tiene deudas, no emitió bonos públicos. Tenemos capacidad para hacerlo a largo plazo y las cuentas están equilibradas. Los gastos que tenemos están todos contemplados en el presupuesto, no hay gastos superfluos. Es la prestación de servicios, salarios y una obra pública que esta lentificada en función de los ingresos, que es el único lugar donde uno puede ahorrar fondos para pagar sueldos, como lo estamos haciendo.

—La presidenta habla de "sintonía fina". La sensación es que a esa "sintonía fina", léase el ajuste, la aplican solamente las provincias.

—La Nación tiene otros recursos, puede tomar dinero prestado de la Ansés, tomar crédito del Banco Nación, emitir moneda, tener bonos y dejar papeles... Son atributos que tiene la Nación y que no tenemos en las provincias.

—¿Pero coincide en que las provincias y no la Nación son las que llevan adelante políticas de ajuste?

—Estamos recibiendo por coparticipación lo que nos corresponde, pero esa norma merece un debate profundo. Lo venimos reclamando desde hace tiempo. Tendríamos que tener una distribución de los recursos que condiga con la cantidad de habitantes y con los recursos que tenemos las provincias. Hay que agrandar la torta para que nos beneficiemos todos.

—Hace un par de meses usted tomó la determinación de reducir viajes y viáticos, entre otros ítems, como forma de achicar gastos. ¿Está pensando en alguna medida similar?

—No hay otra manera de reducir gastos. Lo que hicimos fue de carácter simbólico para demostrar que estamos dando el ejemplo, pero en magnitud es insignificante, por ejemplo con lo que significan los sueldos. Un punto de aumento salarial hoy significa 186 millones de pesos...

—¿Se reabrirán las paritarias con los gremios estatales? ¿Podrá haber nuevos aumentos?

—No tenemos problemas en abrir las paritarias para dialogar. Pero pensar hoy en que se pueden dar aumentos salariales es decirles a los trabajadores que no van a cobrar. Esto no es un capricho del gobernador, es aritmética pura: suma y resta. No hay posibilidad de pagar sueldos superiores a los que estamos pagando.

—La sensación respecto a la reforma tributaria es que el acuerdo está muy cercano en el Senado pero bastante lejano en Diputados.

—Siguen conversando. Nos hemos reunido para avanzar en consensos con los presidentes de la UCR y del PJ, y la semana entrante tendremos reuniones con los titulares de los demás partidos. Esto es parte del diálogo que tanto pregonamos desde el gobierno.

—Tras la salida de Sebastián Chale de la Secretaría de la Producción, ¿se puede asegurar que el Frente Progresista está más consolidado a nivel provincial que municipal?

—En Rosario se dio una situación muy particular. La UCR tiene en la ciudad un comportamiento más negativo que la oposición misma, y con frases inaceptables en un frente donde se comparten ideas. Si alguien dice que la intendenta es corrupta o coimera, eso es inadmisible.

—¿Cómo está la relación con Binner? El discurso del ex gobernador es mucho más crítico que el suyo respecto a la Casa Rosada.

—Tengo una excelente relación con Binner, él es un amigo de toda mi vida. Cada cual con su responsabilidad... La mía es administrar la provincia y me debo a más de tres millones de santafesinos. El legislador debe responder a u ideología y ese es su parámetro, yo tengo que llevar adelante con responsabilidad el diálogo con el gobierno nacional, la oposición y los factores de poder institucional. Tenemos que sacar adelante a esta provincia, nuestra provincia.

—¿Pero no le hace ruido que Binner sea tan crítico?

—Pero también son duros con Binner. Es parte del juego democrático.

—Cambió el ministro de Seguridad. ¿Cambiaron también las políticas de Seguridad?

—En absoluto. Las políticas las fija el gobernador y son parte del programa por el que la gente nos votó. La salida del ministro es porque no hay dos voces, hay una sola, y es la del gobernador. Cuando tomo una decisión, se debe acatar.

 

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