Sábado 19 de Diciembre de 2015
Nunca pensé sentirme avergonzado por mi país. El sainete de la ex presidente que se negaba a irse y del nuevo presidente peleando por su momento de exclusividad. El casi gobernador de Santa Fe relatando por radio cómo estaba vestida Susana Giménez en el acto de asunción de Macri (recordemos sus siestas en el Parlamento) El triunfo en Santa Fe del senador que como gobernador nunca dio explicaciones por los muertos de sus inundaciones. El papelón de la AFA. La corrupción de los ciudadanos que venden su conciencia por un choripán o un plan (antes lo hicieron por una cuotita). La complicidad de todos que nada hacemos para cuidar a los niños del flagelo de la droga. La estupidez de los padres que agreden al maestro que pretende educar a su hijo (que en realidad ellos deberían hacerlo en sus casas). La explotación de las mujeres y los niños en los piquetes porque los hombres no tienen el coraje de hacerse cargo del delito constitucional de impedir el libre tránsito por el territorio del país. La miseria de los periodistas que venden su opinión al mejor postor. Los directivos de los medios televisivos que achatan sus contenidos convirtiendo vedettes en jueces dirigiendo la opinión pública La naturalidad de todos ante la coima a un inspector para que saltee una falta y luego criticar la corrupción en los controles. Pero entonces me pasa como a la ranita de los memes de facebook, en que se acuerda de algo y se le pasa. Y sí. Me acuerdo de los pibes de Tablada yendo a la Biblioteca Popular del Club Porvenir para llevarse un libro a la casa, y a los muchachos del Voluntariado de Educación Popular El Tablón ayudándolos a encontrar el material adecuado a su edad y no se me pasa. Me vuelven unas ganas locas por seguir trabajando por ellos, por mis hijos y por todos los que merecen una oportunidad. No me importan los que nos dieron la espalda por que no somos simples aplaudidores. No me importan los que nos cierran las puertas porque decimos lo que pensamos. No me importan los que al no poder llevarse una tajada nos ponen palos en la rueda. Me importa el orgullo de pertenecer a un barrio de laburantes que aunque se lo discrimine y estigmatice está de pie construyendo un futuro.
Claudio E. Gershanik
DNI 10.866.756