Es para no creer
A nadie ya sorprende que ocurran cosas tan insólitas como que digamos: “Bueno, me asaltaron pero afortunadamente no me mataron”. Pero que Litoral Gas (mejor dicho los capos de dicha...

Viernes 23 de Mayo de 2014

A nadie ya sorprende que ocurran cosas tan insólitas como que digamos: “Bueno, me asaltaron pero afortunadamente no me mataron”. Pero que Litoral Gas (mejor dicho los capos de dicha empresa) descaradamente quiera
denunciar penalmente a los deudos de las víctimas de
calle Salta al 2100 transformándose ellos en víctimas y los familiares y amigos de las personas fallecidas en victimarios, no tiene nombre. También cuesta creer que se gasten $ 2.400.000 en la compra de 400 bicicletas a razón de $ 6.000 cada una (¿precios cuidados?) y no se disponga de unos miserables pesos destinados para la compra de sábanas,
frazadas y colchones para protección del frío para esta pobre gente que está en situación de calle que se refugia en el albergue de calle Grandoli 3450.  Que un vicepresidente
de un país esté denunciado
con pruebas irrefutables por hechos reñidos con la moral, ética y decoro y sigan como si nada ocurriese en el poder. Que siempre se recurra a la sensibilidad de las buenas
gentes para bancar operaciones médicas de personas de bajos recursos mientras que los poderes nacionales, provinciales o  municipales gastan millonadas ( por supuesto con el dinero de los contribuyentes) en casos que no son tan importantes como salvar una vida humana. Pregunto: ¿Y Desarrollo Social  dónde está? Bueno, creo que si quisiera seguir señalando casos análogos como los expuestos anteriormente no me alcanzarían todas las páginas de este diario para poder hacerlo.

Rogelio R. Carrero