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“Es lo más difícil de mi vida” le confió Paulo Ferrari sobre su lesión a Ovación

Paulo Ferrari le contó a Ovación el momento que le tocó vivir con la segunda lesión, al que tildó como "el más duro de mi vida". Dónde buscó contención y la confianza que tiene respecto a su recuperación

Lunes 27 de Abril de 2015

“La pasé mal de verdad”. Honestidad brutal de parte de Paulo Ferrari, de quien partieron frases contundentes, impactantes, sobre lo que fue un estado de ánimo maltrecho, que hoy se encuentra revitalizado por otro semblante, pero que en su momento lo hizo atravesar uno de los golpes “más duros de mi vida”. Así habló el Loncho con Ovación. Casi con el corazón en la mano. Sin eufemismos. Exponiendo sensaciones que tuvieron su propia virulencia. Porque su discurso viajó del “son momentos que no se los deseo a nadie” al “siempre tuve bien en claro que quería volver a jugar”. Claro que hoy el sentimiento es otro, aun sabiendo que la recuperación le demandará varios meses más. Allá lejos pareció quedar el mazazo que le significó la ruptura del tendón de Aquiles derecho en el mismo lugar en el que lo había sufrido en la cancha de Banfield (6/12/14), en la última fecha del torneo pasado. De todas formas sus palabras giraron casi exclusivamente en torno a esa pálida que le tocó vivir durante febrero y por la cual se mantuvo, hasta hoy, casi atragantándose con esas palabras.
  “Lo de la segunda lesión fue durísimo porque ya llevaba más de dos meses de la primera y estaba volviendo con muchas ganas. El hecho de sufrir un golpe tan duro como el que me tocó vivir fue complicado. En esos momentos uno la pasa realmente mal, pero gracias al apoyo que tuve de parte de mi familia, de mis compañeros y del cuerpo técnico empecé a ver las cosas de una manera más positiva.
  —¿Tan mal la pasaste?
  —Sí. La verdad que fue un golpe durísimo. La pasé mal de verdad. Son momentos que no se los deseo a nadie. Por suerte todo eso ya pasó, incluso el tema de la operación, que es lo peor de la historia. En poco tiempo ya arrancó la rehabilitación pensando volver lo antes posible.
  —¿En quién buscaste tu primer refugio ante semejante golpe?
  —En mi familia, sobre todo en mi esposa y mi hija. Después, siempre estuvieron los amigos. Todos fueron muy importantes. El aporte de todos ellos fue fundamental porque nunca me dejaron solo. Siempre se encargaron de que tuviera algo para distraerme y no dejar que la cabeza trabaje. Más allá de lo que me dijeron en persona, del cuerpo técnico y mis compañeros escuché declaraciones de apoyo. Cuando un compañero se lesionaba siempre trataba de apoyarlo, pero muchas veces no alcanzás a darte cuenta de lo que se siente en un momento como ése. Ahora me tocó vivirlo en carne propia y te puedo asegurar que la pasás mal en serio.
  —Los grandes golpes en cuanto a lesiones te tocó vivirlos ya de grande. Es como que te agarraron sin experiencia.
  —Es verdad. Nunca tuve nada y jamás dejé de jugar un partido por una lesión. Por ahí uno, por alguna molestia muscular. Por eso cuando me pasó la primera vez lo tomé como diciendo “y bueno, alguna vez me podía llegar a pasar”, pero la segunda vez fue durísimo. Fue un golpe terrible. Ya lo sufrí, ya pasé todo lo que tenía que pasar y ahora tengo la cabeza con otra mirada y estoy con otra ilusión de cara a la recuperación.
  —¿El temor o el miedo a cómo podés quedar ya lo superaste?
  —Mirá, yo lo único que quiero es hacer una buena recuperación para volver bien. Hablé con muchos jugadores que pasaron por esto y todos me dijeron que me quede tranquilo, que si hago una buena recuperación todo es posible. Todo eso fue un alivio muy grande porque los grandes miedos pasaban por ahí.
  —¿Cómo estás llevando hoy el tema?
  —En su momento me tocó vivir una situación difícil, muy fea, pero lo voy llevando bien. Ya pasó tiempo, me acerco cada vez más a la rehabilitación y eso me pone bien. Después, cuando esté en plena etapa de recuperación, espero que todo se vaya haciendo más fácil todavía.
  —Coudet más de una vez habló de vos y dijo que eras el capitán y que te iban a esperar el tiempo que fuera necesario.
  —Cuando uno está pasando un momento tan duro, escuchar ese tipo de palabras te da ánimo y unas ganas terribles. Una de las veces que lo escuché me emocioné mucho porque estaba pasando uno de los peores momentos de mi carrera y de mi vida. Fue una inyección anímica y me levantó la moral porque sinceramente estaba destruido. Siempre remarco el apoyo de la gente que te quiere.
  —Vos también apoyás. Se te vio en cancha de Defensa y Justicia con el yeso con estribo, con muletas y caminando como podías.
  —Sí, porque sufro demasiado no estar con mis compañeros. Cuando puedo trato de estar, de ir a casi todas las prácticas más allá de que no pueda entrenar. Me gusta estar, hablar, compartir momento en el gimnasio y todo lo que pueda hacer lo voy a hacer, más los días de partidos. El fútbol es mi vida y hoy sufro mucho no estar.

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