Miércoles 04 de Marzo de 2015
La frase "es hora de volver a Dios" tiene una vigencia trascendental en el mundo actual. Hay muchos interrogantes a los cuales se trata de dar respuesta y no se encuentra. Uno de esos interrogantes es cuál es la solución para nuestro mundo que parece que cada vez está más cercana su autodestrucción. Estamos viviendo en una era de la tecnología de última generación con adelantos científicos y técnicos que jamás podríamos haber imaginado. En muchos aspectos todos estos adelantos facilitaron nuestras tareas, trajeron beneficios en muchas áreas de la vida, como por ejemplo en las comunicaciones, en la información, en la automatización, en la utilización de fuentes de energía, lo que dio lugar a nuevas formas de trabajo, nuevos estilos de organización y podríamos seguir pensando en los beneficios del desarrollo social y económico. Ahora pregunto: ¿qué es lo que nos falta en el mundo?, porque a pesar de todo lo detallado precedentemente, se presenta un futuro incierto a nivel mundial y todos tememos cual puede ser el fin de nuestro planeta por los desequilibrios ecológicos. Por otro lado, sabemos que el tiempo pasa, y llega el momento de dejar este mundo y otro interrogante es ¿dónde vamos a pasar nuestro destino eterno? Creo firmemente que lo que nos falta es volver nuestra vista a Dios, el creador de todas las cosas, en quien podemos encontrar la solución a todos los problemas que aquejan a la humanidad, y por supuesto el problema más grande que es dónde pasaremos la eternidad. Dios se ha revelado al ser humano para que lo pueda conocer, y para que pueda conocer los planes para el ser humano. En primer lugar se reveló por las cosas creadas porque su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles a través de las cosas creadas. También ha hablado a través de la Biblia. Pero para demostrar su amor hacia la humanidad nos ha hablado por el Señor Jesucristo, que es Dios mismo tomando forma humana viniendo a este mundo con el propósito de morir en la cruz por nuestros pecados, constituyendo en el único puente para acercarnos a Dios. Para finalizar, si queremos encontrar un rumbo seguro: "La única solución es volver a Dios". El tiene la solución, no solo para esta vida, sino también para la eternidad.
Jorge Raúl Alonso