Es cierto, todos buscan el Snark
La Moviola, por Gary Vila Ortiz / Especial para La Capital. La primera vez que sentí hablar del Snark, fue por una edición que de la obra hizo Poesía Buenos Aires. Me entusiasmó su lectura y quedé obsesionado con el Snark.

Domingo 19 de Mayo de 2013

La primera vez que sentí hablar del Snark, fue por una edición que de la obra hizo Poesía Buenos Aires. Me entusiasmó su lectura y quedé obsesionado con el Snark. El poema, como el lector sabrá, pertenece a Lewis Carroll, "Una Agonía en Ocho Crisis" o en "Ocho Espasmos", según las traducciones.

El libro, se dice en un texto publicado por El Centro Cultural Borges que presenta "La caza del Snark" llevada al teatro dice: "El Snark es un poema épico: narra la enigmática hazaña de la caza de un animal desconcertante. Por consiguiente, los caracteres que sintetizan su esencia son lo épico y lo misterioso. Y estos dos rasgos nos abren la puerta de un universo caótico, de un mundo deliciosamente absurdo, conjugador de elementos racionales e irracionales, que se nos presentan como un producto de la actividad onírica o que se asemeja a la contemplación de lo que está al otro lado del espejo".

Por mi parte, no entiendo bien, eso de que "El Snark" se trate de un animal desconcertante, en todo caso, si fuera así, se aproximaría más aún de lo que está al "Moby Dick" de Melville, pero en la novela del norteamericano hay una ballena blanca que puede ser un tanto desconcertante pero en "El Snark" no ocurre lo mismo, ya que "El Snark" logra a través del genio de Lewis Carroll algo que no llegamos a saber de qué se trata.

La última crisis o el último espasmo dice:

"Espasmo VIII: La desaparición

Lo buscaron con dedales, con cuidado lo buscaron, lo persiguieron con tenedores y esperanza, con acciones del ferrocarril lo amenazaron y lo hechizaron con sonrisas y jabón. Temblaban al pensar que la caza podía fallar, y el castor, muy excitado, saltaba sobre la punta del rabo, mientras la luz del día se había desvanecido. "¡Ya se oye gritar a Ese!", dijo el capitán. "Grita como un loco, escuchad! ¡Agita los brazos y sacude la cabeza, seguro que ha encontrado un snark!" Miraban deleitados y el carnicero decía: "¡Siempre fue un bromista terrible!" Le vieron... a su panadero..., a su héroe sin nombre... subido en una roca vecina. Erguido y sublime, por un momento. Al momento siguiente, la salvaje figura que miraban (como presa de un espasmo) cayó en un abismo, mientras todos asustados esperaban y escuchaban. "¡Es un snark!", fue lo primero que oyeron y a todos les parecía demasiado bueno para ser cierto. Después siguió un torrente de risas y hurras, luego las temidas palabras: "¡Es un boo...!" Después, silencio. Algunos se imaginaron que oían en el aire un suspiro cansado y errante, que sonaba algo así como "¡...jum!", pero otros declararon que sólo era el viento que soplaba. Cazaron hasta que se hizo de noche, pero no encontraron ni un botón, ni una pluma, ni una señal que pudiera indicarles que estaban pasando por donde el panadero había encontrado al snark. En mitad de la palabra que trataba de decir, en mitad de su risa y su júbilo, suave y repentinamente desapareció..., porque el snark era un boojum, ya ves".

El boojum es un invento de Lewis Carroll; aunque se ha discutido mucho su apariencia y sus características, el autor rechazó una de las ilustraciones de Henry Holiday, pues le dijo que el boojum era inimaginable.

El prefacio merece ser citado aunque sea en parte, en el cual Lewis Carroll expresa: "Si, y esto es algo desatinadamente posible, se acusara al autor de este breve, pero instructivo poema, de escribir tonterías, estoy convencido de que dicha acusación estaría basada en el siguiente verso: Entonces el bauprés y el timón se confundían en ocasiones. En vista de esta dolorosa posibilidad, no apelaré indignado (como podría hacer) a mis otros escritos para demostrar que soy incapaz de algo semejante; no aludiré (como podría hacer) al fuerte propósito moral de este poema, ni a los principios aritméticos tan precavidamente inculcados en él, ni a sus nobles enseñanzas de historia natural. Prefiero adoptar el procedimiento más prosaico de explicar simplemente cómo ocurrió todo".

En el prólogo a esta edición de "Los libros de Alicia. La caza del Snark. Cartas. Fotografías". (Ediciones de La Flor) Borges dice:

"En el capítulo segundo de su Symbolic Logic (1892), C. L. Dodgson, cuyo nombre perdurable es Lewis Carroll, escribió que el universo consta de cosas que pueden ordenarse por clases y que una de estas es la clase de cosas imposibles. Dio como ejemplo la clase de las cosas que pesan más de una tonelada y que un niño es capaz de levantar. Si no existieran, si no fueran parte de nuestra felicidad, diríamos que los libros de Alicia corresponden a esta categoría. En efecto, ¿cómo concebir una obra que no es menos deleitable y hospitalaria que «Las mil y unas noches» y que es asimismo una trama de paradojas de orden lógico y metafísico? Alicia sueña con el Rey Rojo, que está soñándola, y alguien le advierte que si el Rey se despierta, ella se apagará como una vela, porque no es más que un sueño del Rey que ella está soñando".

Hemos aproximado al nombre de "El Snark" el de "Moby Dick", el motivo creo que es claro. Creemos que todo ser humano siempre anda buscando algo de cuya existencia duda pero su obsesión hace que lo busque sabiendo que el final no será el buscado. "El Snark" lo hace desaparecer (si es que lo encuentra) "Moby Dick" mata a todos los tripulantes del ballenero menos a uno. ¿Qué son para nosotros "El Snark" o "Moby Dick"? Algo que se parece al amor, a la felicidad, a esa sensación única de tenerla en mis brazos.