Viernes 09 de Agosto de 2013
La pobreza, un tema viejo y profundo, lo trajo a primer plano el Papa Francisco. El habla de una Iglesia para los pobres. Quizás el tema que es de interés mundial y tanto para creyentes como agnósticos, merece un análisis, más a fondo. ¿Por qué una Iglesia pobre para los pobres? No creo que sea la mejor definición, aunque el discutir la pobreza de una manera seria y contundente es imprescindible. La humanidad transcurrió y aceptó la esclavitud por muchísimos siglos. Y desde emperadores, filósofos y hoy santos tuvieron esclavos. La pregunta es ¿fue fácil erradicar la esclavitud? En verdad no, ya que ha llegado hasta casi prácticamente un poco más medio siglo, para saber de la rémora monstruosa de la esclavitud que se mantuvo impertérrita. Aunque muchos dicen que la nueva forma de la esclavitud son los salarios bajos y el trabajo a destajo. Pero no es lo mismo. ¿Qué sucedió con el racismo? Otro enorme flagelo, que se llevó tanto como la esclavitud millones de vidas, y un holocausto monstruoso, de lo que hoy y a tan solo poco más de medio siglo, es una vergüenza imborrable para la humanidad. Bastaba tener otro color de piel u otra religión para dar rienda suelta a las más vergonzosas perversidades, inhumanas y ruines que vale se recuerden, porque es imposible pensar que puedan repetirse. Y aquí va mi pregunta: ¿si estos flagelos terribles y perdurables durante tantos siglos han sido superados, cómo no acometer con todas las fuerzas contra el hambre? Creo que la posición del Papa sería generar una gran campaña mundial para la erradicación de la pobreza. La pobreza es un todo donde se incluye el hambre, pero va más allá, ya que se trata de educar, enseñar, alimentar desde temprana edad, para que no se generen después las terribles consecuencias de la desnutrición, que eliminan neuronas que no pueden recuperarse. Esta es la hora de hacerlo, y si comparamos con todo los otros males, éste sin dudas es más fácil de resolver, basta que los gobiernos y las organizaciones que los nuclean tomen la decisión de hacerlo. Sería maravilloso si pudiésemos lograrlo. Súmate, hay que exigirlo. Golpeemos en todas las puertas hasta que la solidaridad, la piedad y la misericordia se abran de par en par.
Miguel Amado Tomé