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Ernesto Sanz: "Tener dos candidatos a presidente del radicalismo es un activo"

Pasó por Santa Fe, el presidente del comité nacional de la Unión Cívica Radical y dialogó con LaCapital para difundir su propia candidatura presidencial para el 2015 dentro del Frente Amplio Unen (FAU).

Lunes 28 de Julio de 2014

Con fines promocionales por partida doble —difundir su propia candidatura presidencial para el 2015 dentro del Frente Amplio Unen (FAU) y, a la vez, impulsar la candidatura a gobernador de Mario Barletta— pasó por Santa Fe, el presidente del comité nacional de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz y dialogó con LaCapital.

—Dice usted que las candidaturas radicales, suya y de Julio Cobos, son complementarias. ¿Cuáles son las vertientes diferenciales para que exista esa complementariedad?

—Por ahora somos dos candidatos tratando de encontrar en esas vertientes, los nichos o los segmentos de la sociedad en los que tener un activo diferente. 23 millones de argentinos votarán en las primarias de agosto de 2015. Un universo suficiente para que ambos salgamos a buscar votos y luego llevarlos a la primaria del Frente Amplio Unen.

—Los dos son mendocinos, con edades parecidas (Cobos le lleva 2 años) un perfil de corrección, moderados y sin estridencias en su desempeño público. ¿No hay riesgo de que se neutralicen?

—Para mí es un activo. Acuérdese que tuvimos momentos en que debimos llevar candidatos de afuera del radicalismo (NdR: el peronista Roberto Lavagna en 2007). Tener dos candidatos a presidente del radicalismo es un activo. Que junto con los otros candidatos —el del socialismo, la Coalición Cívica o Proyecto Sur— hacen el gran atractivo que tiene el Frente Amplio Unen: la diversidad, armar un programa que contenga a una nueva mayoría en la Argentina.

—Su opinión acerca de que cuando las encuestas miden fuerzas (en las que FAU aparece disputando una polarización) es válida como dato ilustrativo. ¿Cree, no obstante, que ello se traduce en votos?

—La democracia en la Argentina es, lamentablemente, más de candidatos que de partidos. Realidad que hay que asumir. La aparición del Frente Amplio Unen cambió el tablero. Obligó a los encuestadores a empezar a preguntar de otra manera.

—Sigo sin ver la asociación.

—Vea (risas) los encuestadores empiezan a preguntar no solamente qué candidato le gusta sino en qué espacio ese ciudadano quiere ir a votar en la primaria. Y ahí es donde aparece la fortaleza del Frente para la Victoria que tiene tres o cuatro precandidatos a presidentes conocidos (Scioli, Urribarri, Randazzo, Rossi) y la fortaleza del Frente Amplio Unen con sus cinco candidatos.

—Prima facie en este razonamiento uno se ve tentado a pensar que esa diversidad en ambas coaliciones favorecería la instalación de las candidaturas únicas de otras fuerzas.

—Y sin embargo, fíjese que es exactamente a la inversa.

—¿Me explica, por favor?

—Las debilidades de (Sergio) Massa y (Mauricio) Macri de no tener competencia e ir ellos solos, son las que los hacen buscar desesperadamente un anclaje con nosotros. Las operaciones del Frente Amplio Unen con Macri vienen más del macrismo que del radicalismo.

—¿Massa también?

—Massa también está permanentemente buscando eso. Entonces, cuando meto todo esto en el mismo análisis digo que estamos en el buen camino. Construir un frente, consolidarlo y que la gente se pueda volcar a participar en esa primaria es importante. Después vendrá la segunda pregunta.

—Que es la que hago ahora y espero acertar. ¿Quién surja candidato del FAU en agosto, ganará en la general octubre?

—Claro, pero ese será otro análisis.

—De todos modos, ¿en octubre habrá sí o sí segunda vuelta?

—Sí. Si la foto de hoy la llevamos a octubre, compitiendo cuatro fuerzas (FpV, FAU, FR y PRO) nadie tiene mayoría y vamos a un escenario de ballottage. Y ahí, insisto, nosotros creemos que tenemos un chance concreta de formar parte de ese ballottage.

—Volvamos a las ofertas que les han hecho Massa o Macri.

—No, yo no hablé de ofertas. Digo el ruido. El ruido viene de afuera.

—¿Entonces qué es ese ruido?

—A Macri le interesa que todo el mundo esté hablando de un acuerdo FAU con Macri porque lo pone a él en el candelero. A Massa, también. Es un ruido que arman ellos. Nosotros debemos concentrarnos en fortalecer el Frente Amplio Unen y dentro de él, al radicalismo.

—Hay quienes creen que la situación del país está lejos de ser todo lo buena que dice el gobierno pero que tampoco está tan mal como acusa la oposición. La valoración que haga el elector será la que decante el escenario electoral.

—Yo no sé si está tan, tan mal. Ahora que está mal, está mal. Los índices son muy elocuentes. Hay recesión de la economía. No hay inversión. Hay desempleo que a veces se empieza a manifestar como suspensiones que luego son despidos. No hay toma de nuevo empleo eso es seguro. Las economías regionales están viviendo una crisis. Hay rupturas de cadenas de pago. Proliferan otra vez las cuevas financieras donde se cambian los cheques a tasas usurarias. Es una manera en la cual las economías regionales empiezan a manifestar sus problemas. Esto se está viendo en términos de liquidez en el mercado. La economía se mueve en base a expectativa y confianza y el gobierno hace rato que dejó de generar confianza. No es un escenario de tragedia. No estamos en la crisis de 2001-2002 pero nadie podrá decir hoy que la economía argentina está gozando de buena salud con una inflación que llega casi al 37 y 38 por ciento anual.

—¿El gobierno no logra, dice usted, revertir eso recreando confianza antes de octubre de 2015?

—El gobierno tiene que generar nuevas expectativas, confianzas y previsibilidades. Lamentablemente cada día le cuesta más. Está en un final de ciclo. Hoy le faltan 501 días terminar el mandato y es muy difícil modificar un esquema de desconfianza e incertidumbre que la propia mala praxis y populismo del gobierno ha generado.

—¿El eje de su retórica electoral es oponerle qué a ese populismo?

—Proyecto de desarrollo republicano versus populismo. El populismo ha sido un esquema de desaprovechamiento de oportunidades, rifándose el capital, los excedentes y los buenos tiempos en el corto plazo. Si mira la última década advertirá un enorme excedente de dinero fruto de la revolución agroindustrial sojera, de los precios internacionales, etc. ¿Adonde fue ese inmenso capital? No se ve en energía, en educación, en infraestructura. Eso es populismo. Lo que viene que es republicano porque tiene que ver con valores que se han perdido: división de poderes, decencia, y de desarrollo. El último proyecto de desarrollo que hubo hay que buscarlo en (el ex presidente Arturo) Frondizi. La única alternativa para vencer a cualquier variante populista es el Frente Amplio Unen.

—¿Interviene en el armado provincial el comité nacional de la UCR?

—Sí, respetando la autonomía del distrito. Le pregunté a ellos y me encuentro con que el rumbo está muy claro: consolidar el Frente Progresista pero también ir a competir con candidatos radicales para gobernar la provincia y los municipios. Esto habla de la vocación de poder del radicalismo dentro de una coalición que ha sido exitosa porque los santafesinos la han votado.

—Pareciera que todos los radicales santafesinos esta vez han metido los pies en el mismo plato.

—Una decisión inteligente.

—Además estarían buscando que algún socialista los saque del suyo, ¿lo ve así?

—(Risas) El radicalismo en Santa Fe está lo suficientemente maduro para ofrecerle al Frente Progresista y a los santafesinos un proyecto de gobierno fuerte, sensato, serio y eficaz. Si eso entusiasma a algunos socialistas, ¡bingo!

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