Domingo 02 de Enero de 2011
Doy educación sexual desde 1969, por eso me atrevo a criticar la publicidad del Ministerio de Salud de la Nación, en un mensaje mostrado a toda la población (incluidos los niños) y en cualquier horario. El texto de la canción dice: "Esta noche quiero sexo contigo, esta noche dejo a todos mis amigos, ya no importa. Esta noche quiero sexo contigo. Tené sexo con quien quieras!, pero siempre con ellos ...Y vamos los forros!". No me parece didáctico dar "educación sexual" a los que están en proceso de crecimiento y desarrollo, sin tener clara la diferencia entre sexualidad y genitalidad. Debemos subrayar nuestras distancias con reptiles que violan sin piedad a sus congéneres, cuando el hambre, la sed o cualquier instinto despiertan inexorablemente comportamientos violentos. Los seres humanos disponemos de zonas cerebrales evolucionadas, con funciones que ayudan a cada uno y a nuestros "otros" a ser felices, sin sacrificar ni el placer de vivir ni el de con-vivir. Cuando estamos enamorados, nos despierta emociones una hoja humedecida por el rocío o la sonrisa de un niño; la mirada y la voz de la persona amada, sea gorda, flaca, alta o baja. Creamos y recreamos rituales culturales que confirman nuestros vínculos, componemos poemas, canciones y coreografías, para acercamientos y alejamientos. Poseemos un sexo genético y uno construido por el medio cultural o adoptivo. Sexo civil o legal, que suele o no coincidir con el genético. Nos inmortalizamos teniendo hijos o proyectos conciliados. Filosofamos con Sócrates y Xantipa (su mujer) y desmentimos a Descartes en su afán de partirnos. Soñamos y deseamos lo imposible y sufrimos por tragedias del por-venir, verdaderas o inciertas. Son tantas las diferencias alcanzadas con la evolución humana que sería difícil sintetizarlas en una carta. Sólo pretendo mínimamente argumentar lo que considero una equivocación o confusión de quienes debieran tener más claro qué es la educación sexual.
Mirta Guelman de Javkin