Sábado 24 de Abril de 2010
A propósito del proyecto del concejal Jorge Boasso de limitar la circulación de motos con acompañante en el microcentro durante el horario bancario que con cierta simetría ha tomado el ingeniero Macri para Buenos Aires, resultan interesantes, quizás con cierta superación del caso concreto, algunas reflexiones. Según se mire, puede tratarse de un caso puntual limitado a la circulación de motocicletas en determinada zona y horario. Sin embargo, y a entender por las críticas recibidas (especialmente Boasso en Rosario), es un caso más de la ambivalencia de algunas opiniones que claman por seguridad, pero se niegan a tomar las medidas necesarias y útiles para hacer realidad su clamor. Quizás debiera entenderse, de una vez por todas, que cualquier medida de seguridad (y esta lo es) necesariamente lleva a alguna limitación de las libertades y derechos de los ciudadanos. Todas, hasta el burdo ejemplo del semáforo en rojo (seguridad vehicular) que impide mi tránsito libre, desde la Constitución nacional que claramente establece que los derechos se ejercen conforme las normas que reglamentan su ejercicio. La pauta no pasa por los extremos, sino por la razonabilidad de la limitación, que debe analizarse atentamente. Y esta limitación, a mi entender, es razonable (opinión, claro, que podrá compartirse o no). Pero aún en el disenso, me pregunto: ¿no habrá llegado el momento de pensar la relación seguridad-libertad dentro de las pautas de razonabilidad que, garantizando plenamente el ejercicio de los derechos, permita adoptar medidas adecuadas en protección de los ciudadanos? Eso también es democracia.
Hernán J. Martínez
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