Entre los hombres ejemplares

Lunes 02 de Mayo de 2011

Ernesto Sabato fue una personalidad universal, por la calidad de su obra literaria y por su compromiso con la humanidad.

El prólogo del Informe final, el Nunca Más, que redactó de puño y letra, hoy se levanta como una columna de advertencia insoslayable frente a las atrocidades que se cometen en cualquier lugar del mundo.

Sabato fue un hombre comprometido en todas las actividades que emprendió: primero como científico e investigador, luego como lúcido y brillante escritor, actividad en la que obtuvo reconocimiento mundial, manifestado por ejemplo con un premio Miguel de Cervantes, el máximo que se confiere en la literatura de habla hispana, tres nominaciones al Nobel de literatura y la traducción de su obra a 15 idiomas. Y fue, sobre todo, un ciudadano valiente y solidario; ejemplar.

Mucho antes de su intervención en la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas), Ernesto Sabato había alzado su voz contra iniquidades que se cometieron en nuestro país.

Pero fue en las primeras horas de la democracia recuperada cuando brindó, junto a otros valientes ciudadanos, un servicio inestimable para el país: develar el horror de lo que había ocurrido en la Argentina cuando todavía no se había extinguido el siniestro poder de quienes produjeron la larga y tenebrosa noche que ensombreció a nuestro país.

Lejos del papel de un burócrata -que podía haber asumido-, Sabato respondió a la designación del entonces presidente Raúl Alfonsín como titular de la Conadep con la máxima dedicación, con abnegación, diría.

Recibió uno y mil testimonios de víctimas y familiares, abrió las puertas de su casa a los dolientes, recorrió los escenarios de las tragedias y finalmente le dio forma descarnada al prólogo del Informe final, con la proverbial claridad de su estilo único, acuñando allí esas dos palabras que nos han marcado para siempre y que son a la vez una advertencia y un ruego: "Nunca más".

Rindamos entonces homenaje a un hombre que nos enorgullece, que supo cautivarnos con su pluma y despertamos admiración por su humanismo y su integridad moral.

Cuando en el futuro en el mundo se hable de la Argentina, de quienes protagonizaron aquella época de los comienzos de la libertad, de ciudadanos ilustres, de hombres dotados con la humildad y la nobleza de los grandes, ya no podrá omitirse el nombre de Ernesto Sabato.

(*) Presidente del bloque de Diputados de la UCR. Integró el tribunal que condenó a los militares durante el Juicio a las Juntas, en 1985.

Ricardo Gil Lavedra (*)

DyN

Rindamos homenaje a un hombre que nos enorgullece, que supo cautivarnos con su pluma"