Domingo 10 de Febrero de 2013
La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida. Por ejemplo, Jesucristo venció a la muerte. Siempre la muerte entristece y sorprende, si has vivido dignamente lo lógico sería que mueras dignamente, cosa que no pasa generalmente. Es por ello que no debemos temerle a la muerte, pues ella nos acompaña desde el momento en que nacemos. Lo que sí podemos hacer es criticarla, pues ella se comporta en forma muy irresponsable porque en su devenir de muerte permanente a todos los seres vivientes, no se fija a quién matará primero o segundo, clase social, cargo político. Sino que solamente ejecuta y cumple su cometido falaz, por ello es que creo que debemos destronar a la muerte, producto de su propia irresponsabilidad. Si bien es cierto que al no elegir su presa, sino que que lo hace de manera muy democrática, es decir elige a cualquiera, esa actitud es que la hace irresponsable. Alguien escribió una vez “voy a buscar a la asesina muerte y entregarle mi cuerpo, así puedo vivir tranquilamente...”. Por mi parte, yo moriré un día cualquiera, de un año cualquiera, a cualquier hora. De manera que si estás vivo, nunca te detengas en tu camino, pues estarás retrocediendo. Si bien la meta final será la muerte, bien vale la pena vivir la vida. Por otra parte, el arte de envejecer consiste en conservar alguna esperanza de vida. Hay que estar agradecidos de la vejez, pues la misma es el precio de estar vivos. Entonces, adelante, no habrá fuerza capaz de detener a quien sueña, a quien construye aun sobre cenizas, a quien ama, a quien espera de la vida el momento mágico de una ilusión, a quien no olvida que el tiempo pasó. Sí, pero no se llevó consigo tu corazón, por tanto sueña. Yo le di mi propio tiempo a la vida y se lo seguiré dando, supe esperar por resultados y seguiré esperando por otros, digo, si destronamos a esta irresponsable, nosotros podremos manejar también el tiempo de morir.
Armando Torres Arrabal
Los centros de jubilados
Hace unos días, al abrir la página correspondiente a la sección Cartas de Lectores, advierto la exposición de un ex integrante de la comisión normalizadora de un centro de jubilados con residencia en Capilla del Monte, Córdoba. La carta daba cuenta de una apreciación, supongo que personal. Coincido con él en lo tocante a la necesidad de que ajusten nuestros injustamente caídos haberes jubilatorios, reajustes birlados de manera vergonzosa, donde al mismo tiempo, se utilizan los fondos del ente recaudador para actividades muy poco edificantes si consideramos que tal destino no se corresponde con el espíritu de los aportes formulados desde mucho tiempo, engrosados cuando el trabajador supera el tiempo necesario. En lo personal, no me interesa aportar para esto u lo otro bajo el lema esto o aquello para todos. En lo personal, estoy de acuerdo con que el Estado no regale medicamentos, prótesis o viales, vía Pami, los que por otra parte son o no utilizados. A mayor posibilidad de poder adquisitivo, menor posibilidad de subsidios que se transforman lamentablemente en limosnas. Los jubilados cautivos de esta perversa práctica no nos constituimos en trabajadores sin la expectativa de que, de llegar al período del jubileo, podríamos disfrutar de un merecido y gratificante descanso. El dinero de la mayoría quedó en el país, no fue a ningún paraíso fiscal. Bien, es muy largo de seguir amén de que el acoso psicológico de que somos víctimas ya nos está haciendo demasiado daño. Nadie de los que gobiernan o lo hicieron en otras épocas, tienen o tuvieron que rendir cuentas. Terminada aquella descarga, paso ahora a hacer un comentario que considero no puede dejarse pasar por alto: el rol de los centros de jubilados. Todo el que asista a algún centro de jubilados y pensionados, me consta por ser colaborador en uno de ellos, el solidario rol que representa para buena parte de la sociedad y no la de los poetas muertos, según el título de la famosa obra literaria. Haciendo un repaso de las actividades que dichas instituciones brindan a los adultos mayores, podemos advertir el rescate que se ha hecho de ancianos con notables capacidades físicas, mentales, espirituales, sacándolos del tedio del hogar para ofrecerles un espacio sano, alegre, entretenido. Docentes, escritores, poetas, amén de seres que han incursionado en disciplinas artísticas, con una memoria y lucidez que subyacían entre cuatro paredes. Se me ocurre un verdadero dislate, sugerir u opinar respecto de la eliminación de dichos ámbitos. Cómo lo que defiendo a ultranza no resiste el menor análisis, sería una insensatez entrar a polemizar respecto del análisis por mí efectuado, que considero va más allá de una opinión personal. Aspiro que muchos se sumen y alcen su voz en defensa de las cuestionadas instituciones.-
Oscar H. Rodríguez
DNI. 6.004.403
Amparos, jueces y Amsafé
Señores jueces de 2ª instancia, yo necesito que ustedes hagan justicia. Son los únicos a los que puedo recurrir porque Amsafé no defiende mis derechos, muy por el contrario, pareciera que tiene favores que hacer porque de otra manera no se explica esta actitud. Yo reemplacé durante cuatro años en el Hogar Escuela (escuela común diurna pública), como cualquier docente de otra escuela (común diurna pública). Tuve la misma carga horaria, el mismo sueldo y la misma función. Pero resulta que ahora toman este cargo y esta escuela como “especial” sin ningún argumento sostenible. Por lo tanto, no me computan la antigüedad en el concurso ni siquiera como de privada. Yo ingresé a esos reemplazos cada año por escalafón abierto como en cualquier escuela. Y ahora lo cierran. Y se suma a esto que es la única escuela de la provincia. No hay cargos para ofrecer ni los habrá. Hace años que padezco esta injusticia, y la respuesta de Amsafé en su momento fue que “me buscara un abogado”. Y este bajísimo e injusto puntaje de escalafón me perjudica también para los reemplazos. Señores jueces, por favor, su decisión es muy importante. No me quiten la posibilidad de trabajar como lo hacen aquellos que deberían estar junto a mí. Gracias.
Elisabet Kessler
DNI. 23.814.482
Eternamente agradecidos
Al cumplirse un año del fallecimiento de mi esposo, Pepe Larrambebere, tras padecer heróicamente una dura enfermedad, mis hijas (Cecilia, Marisol y Macarena), hijos políticos (David Giuliano, Claudio Ivancich y Juan Pablo Giuliano), nietos (Franco, Bianca, y Lara) y yo queremos manifestar nuestro agradecimiento a todo el personal del Hospital Español, a quien Pepe llamaba su “segundo hogar” y al Cemar. A sus ángeles humanos como los doctores José Miguel Barbero, Joaquín Bermejo, Sergio Ciarlo, Nancy Gutiérrez, María Elena López Dasseto, Marcela Larrambebere, Claudia Rodríguez y María Elena Giuliano; quienes se destacaron por su calidez humana con la cual desempeñaron su profesión en su permanente atención que le dispensaron a mi esposo. Todos ellos hacen honor al juramento hipocrático, donde han demostrado que la salud y la vida del enfermo son sus primeras preocupaciones. Supieron asistirlo, no sólo con su excelencia profesional, sino con su infinita capacidad de contención poniéndose a nuestra disposición a cualquier hora y momento, con total entrega y compromiso con la vocación elegida. Para las instituciones y a todos estos valiosísimos profesionales, les estaremos eternamente agradecidos.
María Graciela Frías
DNI. 5.016.251
Congelamiento de precios
Otra vez los excesos del “Mago” Moreno, siempre saca algo de la galera. Para controlar una inflación no reconocida en forma explícita, sus actitudes demuestran una vez más los desaciertos de esta insólita forma de corregir una disparada de precios dónde el principal generador es el gobierno. A partir del cepo cambiario y otras medidas que han generado una percepción negativa, esto desemboca en un tema psicológico a nivel social y no hace más que acentuar los miedos, incertidumbres, ansiedades. El control de precio (congelamiento) no sirve, aquellos que tenemos cierta edad y que hemos atravesado estás benditas ciclotimias económicas, sabemos que son más de lo mismo. Evidentemente, en el momento que las paritarias están en discusión con respecto a los aumentos toman una medida arbitraria, por qué ahora viviremos con el terror de lo que pasará a los 60 días, obviamente los costes de producción se manejan con el dólar blue, nos guste o no nos guste. Por otro lado, una vez constituidos se les adiciona un porcentaje por las dudas (tasas, inflación, mora de cobranza, riesgo de la misma), esto lo sabemos todos los que estuvimos en el rubro alimentario. Algunos ya aumentaron, otros restringirán las ventas, por qué, no se sabe el precio de reposición el día 61, nadie querrá descapitalizarse ante una corrida de compras, a los consumidores nos pasa lo mismo. Y algunos productos sensibles de desmerecer, la yerba por ejemplo, tendrá otros porcentajes de palo, polvo, peso. Además, tengamos en cuenta que los descuentos no los absorben las cadenas sino los productores, cuando van a cobrar inconsultamente les descuentan las notas de débito en perjuicio de los mismos. Ahora la restricción de las publicaciones dictadas por este sujeto extraplanetario, ese será otro tema.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022
Un acuerdo democrático
La palabra “acuerdo” en la política argentina ha tenido un profundo e histórico rechazo. Mal vista por unos y todos, y mal considerada por el ciudadano de a pie, que la ve como que oculta pactos espurios. Pero las condiciones que se viven en la ciudad de Rosario, como cabal y genuino síntoma de lo que sucede en todos los rincones del país, requieren un acuerdo político y ciudadano para combatir el flagelo del narcotráfico. ¿Hasta cuándo han de patearse la pelota de un campo a otro, nunca haciéndose responsables de lo que les compete? Que vos, que yo, que aquel, y al final ninguno. La República y el pueblo, esas palabras tan olvidadas por las dirigencias, deben volver a ser consideradas. Ellas les exigen mayor acción conjunta, y menos peleas absurdas. Confío en que nadie quiere vivir en una sociedad donde no podamos salir de nuestros hogares. Es la exigencia de la hora, es la obligación de todos. Debe primar la salud del pueblo y la República, por encima de toda ambición personal y/o partidaria, que no ayuda, evidentemente, no ayuda a combatir este flagelo que todos detestamos. Queremos una Argentina con todos y por el bien de todos, respetando las diferencias, que son la ley de la democracia. Ese acuerdo no puede, ni debe demorarse un minuto más.
Carlos Pistelli
Abusos con tarjetas de crédito
Estoy harto de algunos bancos que envían tarjetas de crédito como promoción a través de correos privados, quienes al no encontrarte en tu domicilio dejan una notificación para que vayas a retirar el envío pero sin especificarte de qué se trata. Después de hacer una hora de cola en una de estas empresas cuyas oficinas están en calle Santiago al 300, me dicen que se trataba de una tarjeta de crédito Martercard (ya tengo otras dos) del Banco Galicia, y que allí aún no la tenían. Obvio que no la quiero, pero, ¿quién me devuelve el tiempo perdido y los 12 pesos que pagué de estacionamiento?
Edgardo Sánchez