Entre el temor y el miedo
En estos días se ha venido discutiendo sobre lo dicho por la señora presidenta, que a Dios había que tenerle miedo y a ella "un poquito". Quisiera aclarar la diferencia entre miedo a las personas...

Jueves 20 de Septiembre de 2012

En estos días se ha venido discutiendo sobre lo dicho por la señora presidenta, que a Dios había que tenerle miedo y a ella "un poquito". Quisiera aclarar la diferencia entre miedo a las personas y el temor que se le debe a Dios en consideración a su grandeza. A Dios no se le tiene miedo se le tiene temor y respeto. El temor de Dios es el principio de la sabiduría, de aquí que se mencione con frecuencia en la Biblia y se den hermosos ejemplos: el caso de Abraham, el de Job, el de Tobías. El temor de Dios se define teológicamente como uno de los dones del Espíritu Santo (sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, fortaleza, piedad y temor de Dios) que inclina la voluntad a realizar actos que agraden a Dios. Se pueden distinguir dos tipos de temor de Dios, el servil: que es semejante al que el criado puede tener por un amo más o menos duro, y el temor filial hacia Dios, es decir el temor respetuoso de un buen hijo por su padre, que le impulsa a evitar todo lo que le pueda desagradar y a practicar todo lo que es grato. Y cuanto más se quiere a Dios, tanto más se le teme ofender o desagradar. Miedo, según el diccionario de la lengua castellana, significa "perturbación del ánimo originado de la aparición de algún riesgo o peligro. Recelo de que suceda alguna cosa contraria a lo que uno desea". Dicho de otro modo, el temor a Dios es muy distinto del miedo que se le puede tener a los seres humanos.

María Edith Estrella