Sábado 26 de Enero de 2013
Hace algunos días todo era felicidad por el nacimiento de mi hija menor Delfina, hasta que cumplió una semana de vida, y lamentablemente sufrió una importante dificultad respiratoria, por la que debió ser internada. A partir de ese momento quedaría en evidencia la inoperancia de mi obra social, Ospat, y el servicio médico que a través de la misma me corresponde, en este caso brindado por Cgyl. Solicité el servicio médico a domicilio ante la urgencia que tenía en ese momento, al llegar me dijeron que mi hija tenía una laringitis, por lo que debía ser internada; le pusieron oxígeno arriba del móvil aún estando en mi domicilio, y me dijeron que me trasladara por mis propios medios al Hospital Español. Cuando comenzábamos a dirigirnos hacia el mismo la nena nos hace una crisis arriba del auto por lo que inmediatamente cambiamos el rumbo y nos dirigimos al Hospital de Niños Zona Norte que era lo más cercano, al llegar la médica que nos recibe, no entiende por qué nos habían mandado en el auto y no habían realizado ellos el traslado al Hospital Español, dado que ellos no tenían neonatología para tenerla, por tal motivo ella misma solicita la derivación y pide a CGL una ambulancia de alta complejidad con incubadora y oxígeno. A partir de ese momento todo se volvería una osadía, ni Ospat ni Cgyl nos daban ninguna respuesta acerca del móvil, y todo era malos tratos de ambas partes; no nos daban respuesta alguna, así transcurrieron dos horas hasta que nos dijeron que la ambulancia demoraría entre dos y tres horas en llegar, lo que se terminaron transformando en cinco horas y media de espera. Al llegar el móvil, al tener algo de conocimiento pude darme cuenta a simple vista que la incubadora no funcionaba, no estaba a temperatura y la bigotera del oxígeno era para adultos. Para ese entonces ya estábamos arriba del móvil, no solo eso sino que el traslado desde un hospital a otro fue realizado en nueve minutos contados por reloj, teniendo en cuenta las distancias que separan a ambos es totalmente una locura, mi hija de solo una semana iba saltando dentro de la incubadora. Me da mucha impotencia y bronca que yo, mes a mes, cumpla con mis obligaciones y pague a término para que estos señores se manejen de esta manera con sus afiliados, fue triste y lamentable la situación por la que tuve que pasar, espero que los responsables tomen las medidas necesarias. Gracias a Dios mi hija está hoy muy saludable, pero no es justo que los afiliados seamos atendidos de esta forma. Asimismo no puedo dejar de agradecer a los médicos del Hospital de Niños Zona Norte por su desempeño, y sobre todo agradecer profundamente a médicas y enfermeras/os de Neonatología del Hospital Español, que durante una semana atendieron a mi hija y nos brindaron una gran contención, sin dudas estaré eternamente agradecida.
Romina B. Clemente / DNI 31.790.723