Enfrentar al golpe de mercado
Siempre hay una excusa para la dependencia y la injusticia social. Hoy se llama "globalización". La cuestión es que el hombre no solamente está triste, también está angustiado...

Miércoles 22 de Enero de 2014

Siempre hay una excusa para la dependencia y la injusticia social. Hoy se llama "globalización". La cuestión es que el hombre no solamente está triste, también está angustiado de tanta presión ejercida por corporaciones económicas voraces para las que toda inversión en poco tiempo debe ser un "gran negocio". Así, poco a poco, las 8 horas de trabajo diario, las 44 horas semanales, el descanso dominical, los feriados y otros logros, fueron borrados sistemáticamente en el mundo del trabajo. Se suponía que el desarrollo tecnológico mejoraría la calidad de vida, las condiciones de trabajo, abarataría los costos de los productos y otros beneficios, Nada de eso ocurrió, por el contrario, la robótica viene a desplazar al hombre en el proceso de producción. Así cambiaron los valores espirituales por el vil metal, de esta forma terminaron con la vocación hoy ausente en la educación, en la salud, en el periodismo y en la seguridad interior. Así los servicios públicos se brindan siempre que sea negocio (agua, luz, gas, teléfono, transporte). El desafío por lo tanto pasa por desarticular este perverso sistema inhumano y corrupto que nos impide gozar la vida (a tanto maltrato no hay cuerpo que aguante y las consecuencias son el stress, el pánico, el ACV, entre otros). Subliminalmente, nos envolvieron en una vorágine impiadosa, implantando la cultura del "tanto tienes, tanto vales", así subvierten valores trasformándonos en una sociedad insensible, indiferente, especuladora, crispada, sin compromisos y que en la práctica de sus derechos borró el capítulo de sus deberes (medio que permite descubrir al semejante). De acuerdo a lo vivido, hace años que somos instrumentos de ambición de "buitres económicos" que nos presionan con leyes de mercado en función de la concentración de la riqueza, favorables a sus intereses y por momentos involucran a las fuerzas armadas, clero, sindicatos y políticos. Es el turno de los medios, donde "lenguaraces" se comportan como Judas a su servicio; desde 2008 (lockout patronal, cortes de rutas, desabastecimiento), iniciaron un proceso desestabilizador mediante la inflación. Sabemos cómo termina esta película y está en nosotros tomar decisiones por medio de la democracia; por un lado hay vocación política de enfrentarlos resistiendo el avance de este golpe de mercado, del otro lado están los dispuestos a gerenciar desde la política la codicia de estas corporaciones destituyentes. Hay que saber elegir y "la dignidad es la herramienta, la conciencia nacional y el amor a la patria, la decisión de plantarse". Está en juego nuestro destino y la clase media tiene un rol fundamental en esta patriada, se debe despojar de los prejuicios provocados por la pobre fobia asumiendo que su origen fue un conventillo; sólo así comprenderán que "nadie se realiza en una comunidad que no se realiza".

Francisco R. Lovato
DNI 7.624.815