Domingo 15 de Abril de 2012
Dante Alighieri relata que el ruido era un invento del demonio y que algunos condenados al infierno eran sometidos a la tortura de un ruido sin fin como castigo de sus culpas. El concepto de ruido es relativo: una música a un volumen alto puede ser sonido para unos y ruido para otros. Podríamos decir que ruido es un sonido más o menos fuerte que para el receptor resulta indeseado, inoportuno, desagradable, irritante, molesto. La molestia varía según su intensidad y duración, de su origen, y de la capacidad de tolerancia de cada uno. El ruido afecta a la salud física y mental de las personas, causando, entre otros efectos, estrés, hipertensión, irritabilidad, dolor de cabeza, taquicardia, fatiga, aceleración cardíaca y respiratoria, problemas cardiovasculares y en el sueño, molestias digestivas, disminución de la capacidad y apetito sexual y lesiones de mayor o menor gravedad en el oído. El silencio era muy apreciado en algunas culturas antiguas. En Roma del siglo I se prohibía la circulación por la ciudad de carros por el ruido que producían sus ruedas de hierro sobre el piso y la pena para quien alteraba el silencio era la cárcel o incluso la muerte. En Sibaris, ciudad de la antigüedad conocida por su gran riqueza y refinadas costumbres, estaba prohibido a los carpinteros y herreros trabajar dentro de los límites de la ciudad porque el ruido que producían resultaba molesto. En algunas ciudades europeas de la Edad Media se prohibía el uso nocturno de carruajes para salvaguardar el sueño de los habitantes. Hoy, en Argentina, la Constitución Nacional consagra en su artículo 41 el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano. Y el ruido es uno de los contaminantes más peligrosos. Heinrich Hermann Robert Koch (Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1905) lo llamó "verdadero enemigo de la salud".
Carlos Alberto Parachú
DNI 6.012.558