En Zárate persiste el estupor por la ejecución policial de un estudiante
Buenos Aires. — “Fue un acto de locura de un inadaptado que es policía”. Con esa frase el superintendente de seguridad de zona norte de la policía bonaerense, comisario Salvador Baratta, sintetizó el accionar del oficial Pablo Sanhuesa, preso por matar de un balazo por la espalda a un estudiante de 26 años el domingo por la madrugada en Zárate. “Esto es un caso más de gatillo fácil. Confío en el periodismo para que este asesino no quede en libertad...

Martes 21 de Julio de 2009

Buenos Aires. — “Fue un acto de locura de un inadaptado que es policía”. Con esa frase el superintendente de seguridad de zona norte de la policía bonaerense, comisario Salvador Baratta, sintetizó el accionar del oficial Pablo Sanhuesa, preso por matar de un balazo por la espalda a un estudiante de 26 años el domingo por la madrugada en Zárate.
  “Esto es un caso más de gatillo fácil. Confío en el periodismo para que este asesino no quede en libertad, no queden impunes todos éstos que tiran tiros y matan gente, arruinando vidas”, dijo Vesna Ravnik, madre de Juan Cruz Márques, el joven asesinado.

Cita y silencio. El oficial Sanhuesa se negó ayer a declarar ante la fiscal de la causa, Andrea Palacios, y seguirá detenido ya que la Justicia de Garantías de Zárate-Campana resolvió hacer lugar al pedido de su detención formal. El imputado de “homicidio calificado por ser cometido por un integrante de una fuerza de seguridad y agravado por el uso de arma de fuego” quedará alojado en una sede de Gendarmería, cuyos peritos trabajan en el caso por orden de la fiscal, en lugar de los de la Policía Científica bonaerense.
  En caso de ser condenado por el delito que se le imputa, el ahora ex policía podría ser condenado a prisión perpetua.

La cruel noche. El día después del crimen de Juan Cruz Márques, estudiante de periodismo deportivo de 26 años, mantuvo a la fiscal Palacios y sus funcionarios tomando declaraciones testimoniales a los jóvenes que estuvieron presentes en el lugar del asesinato. Márques fue asesinado el domingo en pleno centro de Zárate. Regresaba a su casa luego de festejar el Día del Amigo. A pocos metros de ese lugar está el boliche “Lamónica”, donde Sanhuesa y un amigo suyo, también policía y dueño de un Fiat Duna rojo, habían ido a bailar.
  Leandro Mila, empleado del local, contó que Sanhuesa había ido como “un cliente más” y que no pudo haber ingresado armado porque los custodios no lo permiten.
  Aún no se determinó si el imputado salió del boliche o del interior del vehiculo, estacionado a 50 metros de la escena del crimen, momentos antes de disparar su pistola reglamentaria. Sanhuesa prestaba servicios en al comisaría 1ª de Tigre.
  Según estiman los investigadores, el policía, alcoholizado, se  habría recostado a descansar en el coche de un amigo en la puerta  del local y un ladrón le robó un bolso. El policía salió a buscar al asaltante sin éxito y en el camino se topó con Marques El policía lo habría golpeado en  la cabeza con la culata de su arma, tras lo cual le efectuó tres  disparos por la espalda, uno de los cuales ingresó a la altura del  glúteo y le afectó el hígado, provocándole la muerte.
  La fiscal Palacios indicó que, de acuerdo a los testigos, el policía “habría ingerido bebidas alcohólicas en interior de un boliche bailable” hasta poco antes del crimen.

Bolso plantado. Por su parte, Vesna Ravnik, mamá de Juan Cruz, denunció que existió un intento de encubrimiento por parte de los policías que llegaron en primer momento a la escena del crimen. “La policía bonaerense lo apaña”, dijo la mujer.
  “Tiraron un bolso al costado de mi hijo, que estaba muriéndose, y decían que ese era el bolso que él había robado”, agregó. Al relatar lo ocurrido en el instante del crimen, la señora recordó que su hijo “había salido a festejar el Día del Amigo, cuando pasó por la esquina del boliche bailable «La Mónica» y salió este asesino en estado totalmente alcoholizado y empezó a tirar tiros diciendo que le habían robado un bolso”. (Télam y DyN)