Martes 21 de Julio de 2009
Buenos Aires. — “Fue un acto de locura de un inadaptado que es
policía”. Con esa frase el superintendente de seguridad de zona norte de la policía
bonaerense, comisario Salvador Baratta, sintetizó el accionar del oficial Pablo Sanhuesa, preso por
matar de un balazo por la espalda a un estudiante de 26 años el domingo por la madrugada en Zárate.
“Esto es un caso más de gatillo fácil. Confío en el periodismo
para que este asesino no quede en libertad, no queden impunes todos éstos que tiran tiros y matan
gente, arruinando vidas”, dijo Vesna Ravnik, madre de Juan Cruz Márques, el joven
asesinado.
Cita y silencio. El oficial Sanhuesa se negó ayer a declarar ante la fiscal de la
causa, Andrea Palacios, y seguirá detenido ya que la Justicia de Garantías de Zárate-Campana
resolvió hacer lugar al pedido de su detención formal. El imputado de “homicidio calificado
por ser cometido por un integrante de una fuerza de seguridad y agravado por el uso de arma de
fuego” quedará alojado en una sede de Gendarmería, cuyos peritos trabajan en el caso por
orden de la fiscal, en lugar de los de la Policía Científica bonaerense.
En caso de ser condenado por el delito que se le imputa, el ahora ex
policía podría ser condenado a prisión perpetua.
La cruel noche. El día después del crimen de Juan Cruz Márques, estudiante de
periodismo deportivo de 26 años, mantuvo a la fiscal Palacios y sus funcionarios tomando
declaraciones testimoniales a los jóvenes que estuvieron presentes en el lugar del asesinato.
Márques fue asesinado el domingo en pleno centro de Zárate. Regresaba a su casa luego de festejar
el Día del Amigo. A pocos metros de ese lugar está el boliche “Lamónica”, donde
Sanhuesa y un amigo suyo, también policía y dueño de un Fiat Duna rojo, habían ido a bailar.
Leandro Mila, empleado del local, contó que Sanhuesa había ido como
“un cliente más” y que no pudo haber ingresado armado porque los custodios no lo
permiten.
Aún no se determinó si el imputado salió del boliche o del interior del
vehiculo, estacionado a 50 metros de la escena del crimen, momentos antes de disparar su pistola
reglamentaria. Sanhuesa prestaba servicios en al comisaría 1ª de Tigre.
Según estiman los investigadores, el policía, alcoholizado, se
habría recostado a descansar en el coche de un amigo en la puerta del local y un ladrón le
robó un bolso. El policía salió a buscar al asaltante sin éxito y en el camino se topó con Marques
El policía lo habría golpeado en la cabeza con la culata de su arma, tras lo cual le efectuó
tres disparos por la espalda, uno de los cuales ingresó a la altura del glúteo y le
afectó el hígado, provocándole la muerte.
La fiscal Palacios indicó que, de acuerdo a los testigos, el policía
“habría ingerido bebidas alcohólicas en interior de un boliche bailable” hasta poco
antes del crimen.
Bolso plantado. Por su parte, Vesna Ravnik, mamá de Juan Cruz, denunció que
existió un intento de encubrimiento por parte de los policías que llegaron en primer momento a la
escena del crimen. “La policía bonaerense lo apaña”, dijo la mujer.
“Tiraron un bolso al costado de mi hijo, que estaba muriéndose, y
decían que ese era el bolso que él había robado”, agregó. Al relatar lo ocurrido en el
instante del crimen, la señora recordó que su hijo “había salido a festejar el Día del Amigo,
cuando pasó por la esquina del boliche bailable «La Mónica» y salió este asesino en estado
totalmente alcoholizado y empezó a tirar tiros diciendo que le habían robado un bolso”.
(Télam y DyN)