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"En Venezuela queremos cambiar el régimen por la vía legal y pacífica"

Crisis en Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez. La abogada opositora María Teresa Belandria reivindica el derecho a la protesta y denuncia una represión dura e ilegal.

Domingo 16 de Febrero de 2014

Venezuela tuvo una semana de violencia, protestas callejeras —que continúan— y brutal represión que la llevó a las primera planas de todo el mundo. María Teresa Belandria es abogada, profesora universitaria y coordinadora internacional de Vente Venezuela, la agrupación opositora que lidera la diputada María Corina Machado. En pleno fragor de estos días, el viernes a la tarde se hizo un tiempo para atender a La Capital por teléfono y dar su visión del conflicto que atraviesa su país.

—¿Cual es la situación de los detenidos? Se habla de muchos incomunicados.

—A los que fueron detenidos en el interior al inicio de las protestas los constituyeron ante un tribunal penal en una instalacion militar, una irregularidad. Los imputaron y mandaron a una cárcel de máxima seguridad. Después de imputarlos los liberaron. Luego, a los que detuvieron esta semana, algunos han sido golpeados, a otros les impidieron comunicarse con sus abogados. Hay abogados que asisten a los jovenes, se presentan a los tribunales y en ciertos casos se les ha impedido verlos. La presión hizo que finalmente puedan entrevistarlos. En la marcha del miércoles se llevaron a 85 detenidos a instalaciones militares y policiales. Los reportes que tenemos dicen que algunos han sido golpeados, otros fueron obligados a arrodillarse, por ejemplo.

—¿Cómo evalúa la situación política? Algunos observan al presidente NicolásMaduro debilitado y otros, muy firme.

—La crisis de gobernabilidad no se deriva solamente de las protestas estudiantiles. La crisis viene desde las elecciones de abril del año pasado (ganadas con polémica y mínimo margen por Maduro), cuando hay un cuestionamiento a la legitimidad por el fraude electoral. Luego, la crisis económica es muy, muy importante: inflación del 56 por ciento, índice de escasez del 28 por ciento, la crisis de divisas. Sume los niveles de inseguridad: el año pasado hubo 24 mil asesinatos en Venezuela. Tenemos una crisis de gobernabilidad. La llamada al diálogo que hizo el gobierno recientemente fue solo una manera de ganar tiempo. Sin dudas las protestas son legítimas, están en la Constitución, se agrede a un sector que ejerce ese derecho. Y al reprimir de manera tan dura lo que se hace es exacerbar la protesta. Tenemos a dos estudiantes asesinados que en este momento están siendo enterrados. Luego liberan a unos pero reprimen a otros; todos los gobiernos democráticos permiten la protesta.

—En las elecciones municipales de diciembre pasado la base chavista respondió y el gobierno ganó con amplitud. Pese a la escasez y la inflación.

—Hay dos lecturas. Una, la de abril, donde está claro que ya no hay una mayoría oficialista; luego viene un desapego de la oposición que (en diciembre) no va a votar y el oficialismo capitaliza eso. La crisis económica en diciembre la sortea el gobierno con lo que se llamó el "Madurazo" o el "Dakazo" (del nombre de una cadena de electrodomésticos saqueada), que fue obligar a bajar todos los precios a las empresas y comercios. Hubo una orden de Maduro por televisión que fue prácticamente la de saquear los comercios. A 15 días de las elecciones. Eso favoreció al gobierno, fue una medida absolutamente populista que le sirvió. Pero la escasez y la inflación de los alimentos no los pueden ocultar. Hablamos de productos básicos. Ese descontento está. Hasta hace un tiempo, la red de distribución de alimentos del oficialismo funcionaba, pero ahora la crisis económica es tan profunda que ha llegado allí también.

—Se ven dos estrategias de la oposición, la de Henrique Capriles, que hoy parece agotada o debilitada, y otra más radical, que es la de la calle, la de Leopoldo López. ¿Se ha dividido la oposición?

—Mire, no. Hoy hubo una rueda de prensa de la MUD (Mesa de Unidad Democrática, que agrupa a todos los partidos opositores) reivindicando la protesta pacífica. La Unidad está toda contra el gobierno y reivindicando la protesta en la calle, condenando la persecución de López (prófugo bajo cargos de "terrorismo"; convocó marchas y pidió la renuncia de Maduro). Lo que hay son formas distintas de abordar la confrontación con el gobierno. Hay distintas maneras, pero con unidad de propósitos y objetivos. Que son cambiar un régimen por la vía pacífica y constitucional. No estamos en ninguna de las cosas que el gobierno dice (por las acusaciones de golpismo). Vamos por la vía pacífica y con los mecanismos de la Constitucción, lo hemos demostrado en estos 14 años. Hemos ido al referendo revocatorio (del mandato de Hugo Chávez en 2004), hemos recogido firmas; además, pedir la renuncia el presidente es legal, está en la Constitución. Otro mecanismo es la Constituyente. ¿Por qué no podemos protestar?

—¿Hay margen para que el gobierno permita el complejo mecanismo de un nuevo referendo revocatorio o lo va a bloquear?

—Hay un problema, que es el plazo, la Constitución establece que haya pasado la mitad del mandato. Y el de Maduro comenzó en abril pasado. Tendríamos que esperar tres años, y la situación es insostenible con esta crisis económica, con 24 mil muertos por año, ¿podemos esperar tres años? ¿con 28 por ciento de desabastecimiento? No es fácil ponerse en los zapatos de los venezolanos, que hacen cola para tratar de conseguir leche, un pollo, cualquier alimento básico, y además deben tratar de que no los maten en la calle de día o de noche.

—A nivel internacional hay un comportamiento favorable a Maduro, como el de gobierno argentino.

—Sí, y sería sorprendente que pase lo contrario. En Argentina se aplica un modelo que está probado que funciona: modificar las leyes, hablar de reelección indefinida, arruinar la economía y quedarse en el poder. No contamos con el apoyo del nuevo gobierno de Chile, fuimos a reunirnos con Michelle Bachelet cuando era candidata y no quiso recibirnos, pese a que íbamos con parlamentarios venezolanos. Sí lo hizo el presidente Sebastián Piñera, pero está de salida, ya no tiene poder. La región está de manera vergonzosa poniéndose del lado no democrático y no está defendiendo a quien defiende los valores democráticos. Y los que podrían llegar a decir algo se calllan porque tienen grandes negocios con el gobierno venezolano. Hay una reserva moral en la región, pero entre los ciudadanos, no en los gobiernos.

—¿Cómo ve los próximos días de esta crisis?

—De ninguna manera queremos más violencia, queremos protestar porque es nuestro derecho y el gobierno esta obligado a garantizar la seguridad de quien protesta. Un gobierno que promueve la represión a través de sus parapoliciales es un gobierno que no se pone del lado de la democracia. Nosotros tenemos derecho a protestar y lo seguiremos haciendo pacíficamente.

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