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En una paupérrima actuación, Argentina fue vapuleada por Bolivia 6 a 1

Palazo en La Paz. Se puede catalogar el papelón nacional en suelo boliviano con un sinfín de calificativos. Es que Argentina, la misma que hace un puñado de días había copado la plana futbolera por su cómodo paseo ante la limitada Venezuela, fue caótica frente a una Bolivia que se jactó de aplastar al equipo de Diego con algunos factores visibles: la altura, la puntería y la eficacia.

Jueves 02 de Abril de 2009

Palazo en La Paz. Se puede catalogar el papelón nacional en suelo boliviano con un sinfín de calificativos. Es que Argentina, la misma que hace un puñado de días había copado la plana futbolera por su cómodo paseo ante la limitada Venezuela, fue caótica frente a una Bolivia que se jactó de aplastar al equipo de Diego con algunos factores visibles: la altura, la puntería y la eficacia. Que tuvo como aliada la parsimonia albiceleste, ya sea para defender como para atacar. El 6 a 1 para el local, que esta vez dejó de lado sus claras diferencias políticas internas para izar la bandera patria como símbolo de unidad, representa mucho más que los tres puntos que estaban en juego. Porque logró poner sobre la tierra la realidad deportiva criolla y porque fue el primer conjunto que la bailó con media docena de goles jugando por las eliminatorias. La argentinidad sufrió un palazo.

De las adversidades aprenden los humildes. Habrá que ver si este conjunto de almas millonarias que integran las principales potencias del planeta fútbol podrán revertir la triste historia que escribieron en la vecina Bolivia. Es cierto que el fixture no impone revancha en breve. Por eso la bronca tiende a perdurar e invadir los corazones albicelestes por un período sin fecha de vencimiento.

Nada para rescatar. Mucho para analizar. Argentina, que había padecido una catástrofe similar en el Mundial de Suecia 58 ante Checoslovaquia, careció de un patrón de juego. Justo Argentina, esa misma que tiene en el banco a un Maradona que las pasó a todas con la camiseta que más lo identifica. Al Diez, seguramente, lo minaron los interrogantes después de ver cómo su equipo se desintegraba.

Bolivia atendió su juego con el handicap que tiene al presentarse en los 3.600 metros de altura de la cuestionada La Paz. Presionó de entrada con un juego punzante y, encima, se encontró ante un rival que exhibía grietas en cada una de sus desarticuladas líneas. Por eso no resultó extraño cuando Marcelo Martins abrió la cuenta a los escasos once minutos. Si bien un remate de media distancia de Lucho González le permitió al albiceleste tomar una bocanada de aire, con cierta complicidad del arquero por cierto, la realidad es que a medida que el tiempo avanzaba el papelón se tornaba inevitable.

De hecho, pasada la media hora llegó un error de Zanetti que derivó en un penal que capitalizó Botero, luego de una falla de Carrizo. Y como si fuera poco, llegando al descanso, Da Rosa le pegó otro duro golpe a la ilusión con un cabezazo.

Se esperaba otra reacción nacional para afrontar el complemento. Pero Argentina no brindaba síntomas. Y Bolivia no tuvo piedad. Y pasó lo inevitable. Lo esperado. Botero no tuvo empacho para meter un cabezazo en la puerta del arco y anotar el cuarto.

Pero había más. Primero porque Di María fue expulsado minutos después de haber entrado y eso obligó a sus compañeros a quedar más expuestos. Y segundo porque el local llegó al quinto festejo por Botero y encontró el sexto vía Torrico sobre el final. Argentina resistía los embates con impotencia. Hasta que llegó el final que marcó el papelón y devolvió al equipo de Diego a la tierra, tras su supuesta galáctica presentación ante Venezuela.

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