En un significativo gesto de piedad, el Papa lavó los pies a jóvenes encarcelados
Semana Santa en Roma. Por primera vez se incluyó en la ceremonia a mujeres y a musulmanes y ortodoxos. Les regaló un huevo de Pascua.

Sábado 30 de Marzo de 2013

El Papa Francisco realizó un histórico gesto de acercamiento a otras religiones al lavar y besar los pies de una docena de reclusos en un centro correccional juvenil durante un ritual del Jueves Santo. Dos de los doce eran mujeres, un gesto significativo dado que el rito representa el acto de Jesús de lavar los pies de sus discípulos varones.

La misa fue celebrada en el centro de detención Casal del Marmo en Roma, donde 46 varones y mujeres jóvenes están detenidos. Muchos de ellos son gitanos o migrantes del norte del Africa, y los doce seleccionados incluyeron también detenidos ortodoxos y musulmanes.

Como los detenidos son mayormente menores —la instalación aloja a presos de 14 a 21 años—, el Vaticano y el Ministerio de Justicia italiano limitaron el acceso de la prensa al interior. Pero la Radio Vaticana transmitió la misa en vivo, y Francisco dijo a los detenidos que Jesús lavó los pies de sus discípulos en vísperas de su crucifixión en un gesto de amor y servicio.

"Este es un símbolo, es un signo; lavar vuestros pies significa que estoy a vuestro servicio", dijo Francisco a los jóvenes. "Ayudaos los unos a los otros. Esto es lo que Jesús nos enseña. Esto es lo que hago. Y lo hago de corazón. Lo hago de corazón porque es mi deber; como sacerdote y obispo debo estar a vuestro servicio".

Posteriormente, el Vaticano difundió un video limitado del ritual, en el que se vio al pontífice lavando pies negros, blancos, masculinos, femeninos, uno tatuado. Arrodillado sobre el piso de piedra, el Papa de 76 años vertió agua de un cáliz de plata sobre cada pie, lo secó con una toalla sencilla de algodón y después se inclinó para besar cada uno.

Los Papas anteriores efectuaban el ritual del lavado de pies del Jueves Santo en la gran basílica de San Juan de Letrán, en Roma, y los doce elegidos eran siempre sacerdotes para representar a los doce discípulos.

El hecho de que Francisco haya incluido mujeres en el ritual es llamativo dada la insistencia en algunos en la Iglesia de que estuviese reservado solo para varones.

El sacerdote jesuita James Martin, autor de "La guía jesuita", dijo que la ceremonia "demuestra el amor inclusivo de Cristo, que fue ministro para todos aquellos a quien encontró: hombres o mujeres, esclavos o libres, judíos o gentiles", afirmó.

Después de la misa, Francisco saludó y regaló un huevo de Pascua a cada uno de los presos.

"No perdáis la esperanza", les dijo. "¿Comprendéis? Con esperanza siempre podréis ir adelante".

No fue el único gesto con que el Papa sorprendió al mundo al Jueves Santo. Por la mañana, pidió a los 1.600 sacerdotes reunidos en la basílica de San Pedro que sean "pastores con olor a oveja y pescadores de hombres", en su homilía de la primera misa crismal en el Vaticano.

En su llamado a los sacerdotes de todo el mundo, Bergoglio reclamó una mayor actividad pastoral y dijo que "hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las periferias donde hay sangre derramada, ceguera que desea ver, cautivos de tantos malos patrones".

"El sacerdote que sale poco de sí", en vez de mediador "se va convirtiendo, poco a poco, en intermediario, en gestor", aseveró.

"De aquí proviene precisamente esa insatisfacción de algunos, que terminan tristes y convertidos en coleccionistas de antigüedades o de novedades en vez de ser pastores con olor a oveja y pescadores de hombres", subrayó Francisco.