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En un día muy chivo, Canapino dio la sorpresa bajo una lluvia torrencial

El puntero del campeonato es uno del Ovalo, Juan Manuel Silva, que todavía no ganó. Párrafo aparte para los pilotos de la región, que pudieron tener una mejor actuación, pero fallas técnicas los relegaron.

Lunes 10 de Marzo de 2014

Nadie lo dice abiertamente y está bien que así sea. Porque no hay razón para ello. Es cierto que los cambios reglamentarios, que serán cerrados para toda la temporada, le vinieron bien a los Chevrolet pero el hecho de que hayan vencido en las tres competencias del año no los ubica en una posición de superioridad abrumadora sobre sus eternos rivales de Ford ni el resto, y por lo tanto no hay motivos para quejas apresuradas. Que lo diga sino Agustín Canapino, el sorprendente ganador de Junín con un Chivo, es cierto, pero que el viernes había declarado que no tenía un auto ganador, que no estaba para pelear por el título y que se veía más peleando por la corona del STC 2000, que adeuda. Y es que si no fuera por la falla técnica de Mariano Werner en la serie más veloz, quizás el triunfo hubiera sido para un Ford. Y es más, el puntero del campeonato es uno del Ovalo, Juan Manuel Silva, que todavía no ganó. Párrafo aparte para los pilotos de la región, que pudieron tener una mejor actuación, pero fallas técnicas los relegaron (ver aparte).

Ortelli en Neuquén, Rossi en Paranáb y Canapino ayer. Tres vencedores distintos, pero todos chivos, en tres podios bien diferentes pero con otro denominador común que lamentablemente se está haciendo costumbre en el TC: el que gana la serie más veloz, gana la final de punta a punta. Eso hizo el campeón 2010 en Junín pese a las tremendas condiciones de pista del Eusebio Marcilla, con el piso roto el sábado y ayer inundado en varios sectores por la lluvia que no cesó desde temprano, que hubiera supuesto un mayor espectáculo.

Pero ni en esas condiciones Canapino perdió el control, ante un Pernía que hubiera estado para ganar en piso seco, pero que se privó de ello en un trompo en su serie que lo relegó al segundo puesto, aunque después recuperó la punta ante otra pirueta de Alaux. La carrera la hizo todo el tiempo atrás de Canapino, que paradójicamente no ganó su manga en pista sino en la técnica, cuando a Werner le detectaron 6 mm más de trocha y lo recargaron. Y así y todo fue la más rápida de las tres. Mala suerte para el entrerriano, que estaba para vencer también como en Paraná, aunque al menos ayer cosechó más con el tercer puesto.

Igual, la tensión siempre se mantuvo durante toda la carrera y Canapino debió manejar muy concentrado. Hubo muchos pilotos top que terminaron afuera, como Ledesma, con muchas piruetas, Rossi que no veía nada, Fontana que se fue solito o Josito Di Palma. Y casi la mitad del parque hizo alguna acrobacia, algo en que no incurrieron los pilotos zonales.

Y, como se dice siempre, en el agua se ven los pingos y el que más brilló fue sin dudas Ortelli, que en su serie trepó 5 lugares (salió 9º y llegó 4º) en sólo 5 vueltas, y en carrera 7, ya que largó 12º y rápidamente se fue para arriba mostrando su muñeca para arribar 5º.

Las cinco veces que entró el pace car fueron récord para una final del TC, que no tuvo accidentes graves por milagro, como cuando Gabriel Ponce de León se llevó puesto a José Savino, que había hecho un trompo ingresando a la recta y quedó cruzado, al lado de donde Juan Pablo Gianini le había dado al paredón. No pasó y sólo quedó tela para cortar desde lo deportivo, donde la victoria de Canapino puede ser pan para hoy y hambre para mañana, lo mismo que el dominio de Chevrolet, que en cualquier momento puede ser repartido.

Buscaban un mejor resultado

Facundo Ardusso llegó a Junín segundo en el campeonato y el viernes clavó el 6º puesto. Juan Marcos Angelini más atrás, pero con su Dodge siempre amenazante, fue 9º entonces. Así, ambos compartieron la serie, pero con el parejense atrás del de Carreras porque ya el sábado empezaron sus problemas con el cambio de la tapa de cilindros que lo bajó al 12º lugar. Y en carrera ambos terminaron igualados en inconvenientes que lo relegaron, al punto que el Tati no pudo terminar y el Flaco lo hizo a una vuelta.

Fue una pena, porque tanto la Dodge del Lincoln Sport Group como la del UR Racing estaban para más. En la serie, la 3ª que fue la más veloz, Angelini mantuvo su 3º puesto y Ardusso cedió uno a manos del Pato Silva y ya empezó a detectar que no iba a fondo.

Y en la final, los problemas empezaron enseguida para el parejense. En la 2ª vuelta debió ir a boxes porque se zafó un tornillo que sujetaba el acelerador y debieron ajustar otro. Eso le hizo perder un giro. Volvió hecho una furia y pasó muchos autos, pero cosechó poco. Igual, se mantiene 6º.

Y Angelini conservó su 7º puesto en la largada y al poco dio cuenta de Okulovich tras varios intentos. Parecía en condiciones de apurar a Ortelli en el final, pero a cuatro giros de la bandera a cuadros se le cortó la corriente del motor.

De todas formas, a los dos representantes de la región en el TC les queda el consuelo de saber que en las tres carreras mostraron que tienen argumentos para pelear las carreras y, como mínimo, poder entrar a la Copa de Oro. Si ayer ganó Canapino, que no estaba en los planes ni de él mismo.

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