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“En Santa Fe, muchos están agazapados para volver atrás”

Antonio Bonfatti  | Bío |  Nació el 1º de diciembre de 1950. Médico. Actual gobernador de Santa Fe y precandidato a diputado provincial. Fue ministro de Gobierno durante el mandato de Hermes Binner.

Jueves 16 de Abril de 2015

El gobernador Antonio Bonfatti afronta las últimas horas antes del cierre de campaña entre su despacho de la Casa Gris y el traje de precandidato a diputado provincial que decidió calzarse para sorpresa de la clase política santafesina.
  El rol de postulante le saca las inhibiciones formales a su dialéctica habitual de mandatario provincial y se anima a disparar algunos dardos envenenados contra el PRO, partido que en los últimos años intenta competir palmo a palmo contra el Frente Progresista.
  No trepida en maximizar las propiedades de Miguel Lifschitz como precandidato a la sucesión en la punta del vértice del poder santafesino, admite que le gustaría ser presidente de la Cámara de Diputados y anuncia que confía en que durante su gestión quede aprobada la construcción de ese desvelo socialista que parecía naufragar en el olvido: la creación del Puerto de la Música.
  “Yo ya fui diputado provincial, y vengo a reafirmar un proyecto muy a pesar de algunos adversarios que dicen que no voy a asumir. No tenga la menor duda: el 11 de diciembre asumo como diputado provincial. Quiero, además, poder sacar en el próximo período leyes que no han podido salir de la Legislatura”, dice.
  —¿A qué leyes se refiere?
  —Ley de tierras, para posibilitar que cada matrimonio, cada joven tenga un pedacito de tierra urbanizada y terminar con la especulación. La empresa para generar gas, que es una exigencia de la Nación, para que los municipios y comunas tengan gas por red.
  —Usted debe haber tenido información de primera mano sobre la renuncia de Hermes Binner a la candidatura presidencial y por eso decidió ser postulante a legislador provincial...
  —No especule con eso. Yo decidí ser diputado provincial mucho antes de que Binner se baje de la presidencial.
  —Por eso, debe haber tenido buena información...
  —En absoluto. Es una decisión que hemos tomado pensando en el proyecto Santa Fe, yo creo en eso. Y creo que hay que darle encarnadura real, práctica, y no hay que volver para atrás, porque veo a muchos que ahora están agazapados disfrazándose de lo nuevo, aunque de nuevo no tienen nada. Para volver atrás.
  —¿Lo dice por el PRO?
  —Me retrotraigo a la década del 90. Todos los que participaron de ese proceso nos dejaron una sociedad fragmentada, sin pymes, con la pérdida de trabajo de muchísima gente, con chicos que iban a las escuelas para poder comer, con la pérdida del Banco de Inversión y Desarrollo, la privatización de Aguas, la deuda con el Ciadi. Se pagan las consecuencias de estas cosas, pero más me duelen las consecuencias sociales, la violencia que está enquistada en la sociedad. Hay jóvenes que no vieron una mesa tendida junto a sus padres. Esos jóvenes que formaron su personalidad con un arma en la mano.
  —¿Y para usted el  PRO representa eso? Es un partido que se creó luego de los 90.
  —No tenga dudas viendo quiénes están detrás de la figura del candidato a gobernador.
  —¿Por ejemplo?
  —Mercier. El exponente que les bajó el 15% a los activos y jubilados santafesinos, que no les pagó en tiempo y forma el porcentaje que les correspondía a los municipios. Nosotros no sólo cumplimos con eso sino con el 82% móvil para los pasivos de la provincia, tenemos la mejor ley de Malvinas, estamos con un proyecto de acueductos que no tiene antecedentes en la provincia. Inauguramos el 25 de mayo la planta en la ciudad de Rosario, después de 129 años. Esto se hizo con planificación. Y tenemos el orgullo de llevar adelante la mejor calidad educativa del país, 10 por ciento arriba del promedio nacional. Y la Organización Panamericana de la Salud dice que Santa Fe tiene la tasa de mortalidad infantil y materna más baja. Esta es la realidad. Hay mucho jarabe de pico, como cuando alguien está en una tribuna y le reprocha al otro. Todos juegan de Messi, pero desde la lengua. Al partido hay que jugarlo en la cancha.
  —Pero hay cosas que no se hicieron...
  —Claro, muchos ven el vaso por la mitad, y es verdad. Faltan muchas cosas pero al vaso lo recibimos vacío y lo estamos llenando. Coincido en que las rutas de la provincia están deficientes, y conozco de memoria todos los baches porque las recorro todos los días, pero hay que elegir a veces. Desde que asumimos hicimos 4 hospitales y 5 de alta complejidad. Esto requiere de tiempo pero la provincia avanza.
  —El tema seguridad domina la agenda de la oposición y usted deberá admitir que es el gran déficit del gobierno. ¿Fue un error la ley de democratización de la policía santafesina?
  —La ley de 2006, de Obeid y Rosúa, había quitado las sanciones y todos se recibían de suboficiales. Hemos formado nuevos cuerpos, no había una plana mayor, no se hacía inteligencia criminal. Hoy tenemos el mapa del delito, sabemos perfectamente cuál es el accionar de los grupos de delincuentes. Los policías vienen de una forma de trabajar histórica, y hay que educarlos y controlarlos. Ya van a ver en la práctica cómo están cambiando los indicadores respecto de la inseguridad. En Santa Fe están bajando los índices de delincuencia.
  —¿Hay alguna orden de incrementar patrullajes en Rosario?
  —Estamos haciendo los operativos de cuadrículas y estamos trasladando efectivos al centro de la ciudad y a los barrios más calientes.
  —La clase media rosarina está enojada con el socialismo. ¿Es sólo por el tema de la inseguridad?
  —No encuentro otro tema que se debata. Pero hemos afrontado el problema con seriedad y nunca escondí la basura debajo de la alfombra. El primer día que asumí planteé la necesidad de la convivencia. Le echamos la culpa a “los negritos de la villa”; pero, ¿y los chicos de las escuelas del centro que se agreden y se convocan a pelear por Facebook? ¿Qué rol jugamos los padres, los adultos, las instituciones? Si hay violencia en estos sectores, ¿cómo no la va a haber en los otros? No hay magia para resolver estas cosas, hay que abordarlo integralmente. Y dejémonos de intentar sacar rédito político con estas cosas porque nos va a ir mal a todos.
  —¿Quiénes buscan sacar rédito?
  —Todos. ¿Quién se acercó durante estos cuatro años a traerme alguna propuesta? Nadie. Ni siquiera se arriman a ver cómo funcionan las cosas.
  —Santa Fe mantiene algo muy sabio: la no reelección del gobernador. ¿No cree que modificar esto pondría a la provincia en una mala situación?
  —Yo me aparté de la posibilidad de ir a la reelección si había reforma. Lo importante son otras cosas y, es verdad, resulta sabio lo de la no reelección.
  —¿Qué escenario electoral imagina para el domingo próximo?
  —El Frente Progresista ratificando con el voto de la ciudadanía el reconocimiento a gestiones que han transformado Rosario y la provincia.
  —¿Cree que gana Lifschitz por candidato y el Frente por alianza o es más mesurado en el pronóstico?
  —Sí, veo eso. Lifschitz no era muy conocido en el centro-norte, pero caminó la provincia y la gente quiere la continuidad del Frente Progresista. No podemos volver para atrás, estoy convencido de que hay que insistir como la gota que horada la piedra, porque no alcanzan 8 años. A Lifschitz le voy a ceder el volante el 11 de diciembre. Miguel tiene una experiencia de gestión maravillosa en Rosario, es  legislador, tiene conocimiento de lo que es la provincia. El le dará su impronta a la gestión, como yo se la di a la mía tras lo hecho por Binner.
  —¿Si gana las elecciones a diputado será presidente de la Cámara?
  —Sí, si mis pares me eligen. Me gustaría asumir ese desafío    
    —¿Y qué le faltaría realizar en este tramo que queda de su mandato?
  —El Puerto de la Música. En mi cabeza no está en el olvido. Le cambiaría la vida a la ciudad. Si nos dan la autorización, me gustaría licitarlo y que Lifschitz lo siga adelante.

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