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En San Lorenzo se festejó hasta la noche en la tradicional "esquina de los bancos"

La derrota no opacó el espíritu de los espectadores. También en el Cordón, otro punto de aliento a la selección fue el Centro Cooperativo de Emergencias y Rescate en Puerto San Martín.

Lunes 14 de Julio de 2014

Los festejos por el logro futbolístico obtenido por la Argentina se extendieron en San Lorenzo hasta la noche con un interminable desfile de coches por las calles, donde la euforia explotó ni bien terminó el partido en la "esquina de los bancos", en pleno centro. En Urquiza y San Martín, una multitud se había congregado para ver a la selección en pantalla gigante. En tanto, en Puerto San Martín los festejos fueron durante el partido en el Centro Cooperativo de Rescate.

En San Lorenzo, la derrota ante Alemania no opacó el espíritu de los centenares de espectadores que, de celeste y blanco, entonaron cánticos y formaron una gran ronda. Desde el centro partían fuegos artificiales, cañitas voladoras y bombas de estruendo, las mismas que tenían previstas tirar si la Argentina salía campeona. A metros una autobomba sumaba al bullicio sus sirenas.

Regada de papeles blancos, la avenida San Martín se transformó en una pasarela de coches, que a los bocinazos alentaban a los numerosos grupos de jóvenes que iban regresando a sus hogares. "No me importa el resultado del partido, para mí somos campeones igual. Es el primer mundial que me toca vivir y la verdad que no pensé que sería tan emocionante, esto es una fiesta", dijo eufórica Estefanía (14).

"Jugamos más que bien, fue un partidazo y estoy muy orgulloso de nuestra selección. Lo que no puedo es sacarme el veneno por el penal no cobrado, tal vez el resultado sería otro", opinó Roberto (42), que salió "a festejar igual" con su familia en su vieja camioneta, llena de niños agitando banderas.

En Puerto San Martín. En esta ciudad el punto de encuentro más multitudinario fue el Centro Cooperativo de Emergencias y Rescate Portuario, de calle Nerbutti y el río Paraná, donde se instaló una gran pantalla en el frente del galpón principal. Decenas de espectadores se ubicaron en el parque para ver el partido. Varias familias se instalaron con reposeras y mate, mientras los niños aprovecharon para treparse a los juegos del arenero y corretear en un ámbito seguro.

No sólo acudieron a este punto de aliento los habitantes de la ciudad sino foráneos e incluso dos marineros extranjeros se mezclaron entre la multitud y, fumando sin parar, miraron la final. Bandadas de jóvenes circulaban ansiosos. Algunos llevaron redoblantes que tocaron tímidamente para no romper el silencio con el que todos seguían las jugadas. Sólo se oyeron aplausos en atajadas de Romero.

"Siempre es igual, ya tengo varios mundiales y con Alemania es así. Seguro que van a penales y pierde Argentina. Se lo dije a un amigo antes y me trató de pesimista. Qué lástima que no le aposté cien pesos", vaticinaba una vecina antes que Alemania convirtiera el gol, mientras comía ininterrumpidamente unos bizcochitos. "Es que estoy nerviosa", se excusó, y se marchó antes del desenlace.

Los que sin duda la pasaron mejor fueron los más chicos, que recibieron botellitas de gaseosas gratis toda la tarde —los envases sirvieron luego de improvisadas pelotas— y que desfilaron por el puesto de venta de copos de azúcar, pochoclo y panchos hasta que terminó el partido, que dejó a todos en el playón con las caras largas y sin muchas ganas de festejar.

Casilda celebró el esfuerzo del equipo nacional

En la ciudad de Casilda, al igual que en muchas ciudades argentinas, pese a la derrota de la selección nacional ante Alemania, chicos y grandes salieron a las calles para festejar el subcampeonato y valorar el mérito y el esfuerzo del plantel Argentino. Como en las anteriores ocasiones el punto de encuentro fue la intersección del bulevar Lisandro de la Torre y Sarmiento donde tampoco faltaron los bocinazos, tambores y redoblantes.

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