Miércoles 14 de Marzo de 2012
Leí con sorpresa la carta escrita por José Bernaba y Pablo Rodríguez, sobre los docentes, publicada el pasado domingo. Soy docente con 16 años de antigüedad, y desde mis comienzos enseño con humildad, esfuerzo, trabajo y amor, porque además de no conocer otra forma, es la única manera de pararse frente a 50 alumnos todos los días. Pero esos valores no impiden que quiera, que desee, que solicite una remuneración justa, acorde a mi profesión. Y sí, es cierto, es para solventar mis gastos, a saber: comprar un guardapolvo, útiles, pagar fotocopias, combustible (gracias a Dios mi papá me regaló un auto pero nacional), cursos de capacitación, libros, niñera. Desde que me inicié en la docencia transité por ocho escuelas públicas de diferentes localidades (11 años haciendo dedo), conozco a muchas colegas y ninguna tiene un auto importado, ninguna vive en barrios country y la única que pudo hacer un viaje al exterior fue porque recibió una herencia de un familiar. No se qué escuela y qué sala de profesores conocen y describen en esa carta, pero en las que yo conozco hablamos de la organización de actos, de las reuniones de padres, de las evaluaciones por el cierre del período de calificaciones, de la conducta de los chicos, de los proyectos que debemos presentar, de las carteleras con las efemérides. Los firmantes hablan de poner "el lomo", de enseñar valores y respeto, qué ironía es lo que hacemos a diario las docentes que recorremos la provincia para demostrar que con valores nobles se puede cambiar el mundo y sobre todo que posean una mirada crítica de las cosas, pero con conocimiento, con sabiduría, no la crítica vacía, sin información que parte de la ignorancia. Por último les digo que no soy tonta, desde mi lugar todos los días aporto un granito de arena para que los chicos tengan un futuro digno, lo que sí me gustaría saber es qué hacen ustedes para revertir esa situación. Pero claro, si la presidenta de la Nación está mal asesorada o desinformada imagino que lo mismo les sucede a ustedes, "hijos del pueblo".
Marisa Barreto