Lunes 25 de Marzo de 2013
Hoy, 25 de marzo, se cumple un nuevo aniversario de la celebración del Día Mundial de los Derechos del Niño. Esta fecha ha sido instituida internacionalmente en reconocimiento al valor de la nueva vida y al respeto por la dignidad humana. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948), señala: "Todo individuo tiene derecho a la vida" y en otro artículo declara que "la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales". Por ello en esta fecha tan especial deseo memorar los derechos avasallados del niño Valentino Alejo. Resulta triste relatar los hechos vividos (y padecidos) durante los días 23 y 24 de enero de 2006, fechas en las cuales el infante nació y posteriormente falleció en un sanatorio de Rosario. Pero más allá de las circunstancias y de la causa directa del deceso (conforme la autopsia judicial el deceso se produjo por uso de un instrumental por parte del médico obstetra) mi pretensión radica en poder plasmar algunas cuestiones con la finalidad que se considere y se asuma el compromiso social y moral de denunciar cualquier hecho "profesional de características irregulares" y/o que eventualmente pueda causar un perjuicio. Luego, los profesionales auxiliares de la Justicia deberán estimar la certeza de las circunstancias y/o la sinrazón de las conductas asumidas por el médico o por la institución sanatorial. Es muy probable, que los ávidos lectores de este matutino se hayan anoticiado durante el mes de febrero pasado (La Capital, 08/02/13) sobre el dictado de una sentencia penal mediante la cual se condenó por homicidio culposo al obstetra Marcelo B., responsabilizándolo de la muerte del bebé Valentino por haber manipulado sin necesidad médica ni justificación científica una ventosa obstétrica en la terminación de un parto vaginal. Por eso resulta importante destacar esta fecha, en respeto de todos aquellos niños por nacer y de sus derechos consagrados, siendo positivo a los fines de erradicar toda práctica irregular el hecho que si alguno de ustedes resultara ser titular, gerente, socio, responsable, afiliado de alguna institución o médico, se preocupara por denunciar esas conductas velando de esta manera por el cumplimiento de la "buena praxis médica". Destacable será también que al igual que los abogados tenemos un tribunal de ética donde puede acudir cualquier ciudadano requiriendo se audite el comportamiento profesional; el Colegio de Médicos de motu propio ejerza dicho contralor y ante la "razonable duda" o "condena" actúe de oficio amonestando o suspendiendo en el ejercicio a su colegiado negligente. Lo contrario, importará que la corporación triunfe sobre los derechos constitucionales de los ciudadanos. Como mero ejemplo cito que este profesional ha sido procesado en el año 2007 y luego condenado en el 2012, y no obstante ello sigue laborando. Si bien resulta digno reconocer que dichas conductas de mala praxis son las menos; alarma saber que según estadísticas confiables, el 44 por ciento de los errores médicos conducen a la muerte (Diario La Nación, Ciencia y Salud, 19/06/11), es por eso que debemos estar sumamente atentos a dichos acontecimientos. Concluyo diciendo, que toda actividad humana, en nuestro caso profesional, es falible y susceptible de conducir a resultados no deseados; pero, mejor resultará para los pacientes, sus familias y la sociedad en su conjunto, que las instituciones de la salud y los profesionales se sinceren, asuman dichas consecuencias y se conduzcan como científicamente corresponde. Ello seguramente dignificará la difícil y encomiable tarea de asistir, auxiliar y curar.
DNI 12.480.470