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En plenas vacaciones 29 mil chicos siguen yendo a la escuela a comer

El número representa, ni más ni menos, que el 28 por ciento de los niños que cursan la primaria en las escuelas públicas. La mayoría de los comedores dejó de cerrar en 2002.

Domingo 19 de Enero de 2014

En más de cien escuelas de Rosario, las vacaciones pasaron de largo. Todos los mediodías, de lunes a sábados, reciben a los alumnos que asistirán al comedor durante todo el verano. Según datos del Ministerio de Educación, unos 29 mil chicos almuerzan diariamente en las escuelas rosarinas. El número representa, ni más ni menos, que el 28 por ciento de los niños que cursan la primaria en las escuelas públicas. Y los cooperadores escolares aseguran que la demanda está creciendo.

La mayoría de los comedores escolares dejó de cerrar en el receso de verano a partir de 2002, como coletazo del aumento de la pobreza y la exclusión social. "Por aquel entonces los chicos se desmayaban de hambre en clases. Hoy la situación cambió, pero todavía hay muchos pibes para quienes la ración del comedor escolar es la única comida del día", asegura Liliana Leyes, asistente escolar y secretaria de Formación de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

El presidente de la Confederación de Asociaciones de Cooperadoras Escolares de la provincia, Luis Monti, comparte esta idea. "En un momento se planteó que con la asignación universal por hijo iba a haber menos chicos en los comedores, y eso no pasó; al contrario, el número de comensales se mantuvo e incluso los papás están pidiendo que se abran comedores también en las escuelas secundarias". Los números. El servicio de comedor escolar se ofrece, mayoritariamente, en los establecimientos de nivel inicial y primario de las escuelas públicas de barrios vulnerables, pero también en algunas secundarias y colegios privados santafesinos.

De acuerdo a cifras de la cartera educativa provincial, durante el ciclo lectivo se elaboran casi 168.000 raciones diarias de alimentos. Este verano se distribuirán 91.700 raciones diarias en 1.366 establecimientos educativos de toda la provincia que mantendrán sus puertas abiertas en enero y febrero. Y los números no muestran grandes variaciones en los últimos años.

En la región VI de Educación, que incluye a Rosario y las localidades de la zona, unos 29 mil chicos siguen concurriendo al comedor durante el receso escolar. Un porcentaje importante de los 104 mil alumnos primarios que asisten a las escuelas públicas.

La variación en la cantidad de comensales entre el ciclo escolar y el receso se explica por múltiples factores, entre ellos la organización de la propia escuela y la de cada familia. "Generalmente, todos los chicos que se trasladan para asistir a la escuela y toman el servicio de comedor durante el año, en el receso comen en su casa. Por otra parte, hay familias que durante el receso se organizan de modos diferentes al periodo escolar y resuelven la alimentación de los chicos de otra manera", explican desde Educación. El menú. El Manual Operativo de Comedores Escolares y Copa de Leche rige la actividad de los comedores escolares. Allí figuran 20 menúes, de invierno y verano, además de instrucciones para la elaboración de los alimentos y pautas básicas de higiene y organización.

Los directores de las escuelas son los encargados de lidiar con los proveedores; los asistentes escolares cocinan, preparan la mesa y asisten a los niños. A ambos les toca hacer malabares para llenar los platos con un presupuesto magro: $ 3,85 por cada chico para el almuerzo y $ 1,30 para la merienda. Fondos que aporta mayoritariamente la provincia, amén de un porcentaje que suma el gobierno nacional a través del plan de Refuerzo Nutricional.

Hace un año y medio se estableció que las partidas se actualicen periódicamente, en marzo y julio, de acuerdo con la variación del índice de precios al consumidor (IPC) del Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec). "Pero siempre estamos corriendo detrás de la inflación, cuando recibimos el aumento los precios de los alimentos ya han subido", asegura el presidente de la asociación de cooperadoras.

La carencia, dice, se soluciona mediante el ingenio del personal a cargo de los comedores. "Por ejemplo, cuando llegan los refuerzos de Nación, que generalmente se pagan con atraso de cuatro o cinco meses, se hacen compras grandes para garantizar un stock de mercadería. Si los chicos comen bien es gracias a esta visión de los ecónomos, porque siempre estamos dos pasos atrás de la inflación".

Desde mediados del año pasado, ATE está reclamando que se vuelva a calcular el costo de los platos que se ofrecen en el comedor, "porque la falta de dinero reciente la calidad de las raciones. Ya no se le pueden dar helados, ni flan de postre a los chicos. Apenas una fruta y en algunos casos ni eso", asegura Leyes.

Aún así, los chicos caminando hacia el comedor escolar es uno de los rituales que marca el inicio del mediodía en muchos barrios. Un ritual que, como la necesidad de llenar la panza, no sabe de vacaciones.

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