En memoria del presidente Kirchner
En enero de 1990 viajé a Chile, cuando comenzaba el fin de la infamia pinochetista. Tenía 20 años y viajaba con una persona muy querida, que en algo fue un padre para mí. Como tantos vio de cerca los horrores de la dictadura.

Viernes 29 de Octubre de 2010

En enero de 1990 viajé a Chile, cuando comenzaba el fin de la infamia pinochetista. Tenía 20 años y viajaba con una persona muy querida, que en algo fue un padre para mí. Como tantos vio de cerca los horrores de la dictadura. Llegábamos a Santiago escuchando "Yo pisaré las calles nuevamente...". Esa misma noche, en otro rito, vaciamos entre los dos una botella de pisco. Nunca olvidé la nota de esa charla: "¿Viste que hablan bajito?". Nosotros también nos habíamos acostumbrado a hablar así. Recién ahora estamos subiendo el tono. Teníamos que hablar todo el tiempo en voz baja. Entonces me puse a pensar en los años de la dictadura en mi casa, que también eran los de mi infancia, y allí encontré silencio y el terror que nos enseñara mi madre por la policía. Hoy en día la lucha no es sólo de Hijos, de Abuelas, de Madres de Plaza de Mayo. Los mandatos de Néstor y luego de Cristina Kirchner llevaron y llevan adelante tras muchos años y con gran valentía la deuda impaga: justicia por los crímenes de la dictadura. Sin justicia, sin ley, sin juicio y castigo a los genocidas, la memoria no es memoria. Con los asesinos, torturadores y secuestradores genocidas no habrá reconciliación nunca. Hoy vemos una jauría de políticos pusilánimes ante los poderosos de siempre y una oposición que se tira cada vez más a la derecha y que pretende volver a ser gobierno. La política de justicia social de Néstor y Cristina Kirchner recuperó la voz de un pueblo afónico, un pueblo que sabe defender sus derechos. Estamos ante una hora de responsabilidad cívica. No se trata solo de dar apoyo a nuestra presidenta; no debemos dejar de encarnar la fuerza del Estado en los caminos abiertos hacia una mayor justicia social y la redistribución equitativa de la riqueza. Gracias, presidente Kirchner.

Fernando Masuelli, fmasuelli@yahoo.com.ar