Jueves 15 de Noviembre de 2012
Hoy ya no está físicamente con nosotros. Y como ante cada muerte prematura giramos alrededor de los porqué. Y nos respondemos como podemos para comenzar a transitar este enorme dolor. Necesito compartir con quienes no la conocieron que somos muchos los que sentimos que se nos fue un enorme ser humano. Que en aquellos que fueron sus pacientes nadie podrá borrar el abrazo contenedor que valía más que la receta. Que poseía la capacidad profesional tanto para atender y entender a los pacientes, como para diseñar políticas públicas de salud. Que cada cosa que encaró a lo largo de su corta vida cronológica se la puso en el hombro asumiéndola con pasión. Y eso, todo lo que ha significado, todo lo que dio generosamente, no se adquiere en la universidad. Son los aprendizajes del alma. Quizás recibió un duro golpe que no fue producto de la incomprensión sino de la injusticia y la ignorancia, y también somos muchos los que así lo entendimos. A tan pocas horas de perderla sólo tenemos la sensación vital del nudo apretando la garganta, de las lágrimas contenidas acompañando sus últimos meses de vida. Gracias por lo mucho que nos enseñaste, y por el amor sin límites que volcaste en los más humildes. Débora, gigantesca militante de la vida.
Silvia Fernández Leon,
silviafleon@hotmail.com