Viernes 22 de Enero de 2010
Las cuadrillas de rescate excavaban ayer fosas masivas en una colina al norte de la capital haitiana, Puerto Príncipe, con palas mecánicas para enterrar en un solo día a 10.000 víctimas del terremoto, mientras los socorristas advirtieron que la gente aún está muriendo a consecuencia de sus heridas.
Las clínicas médicas tienen listas de espera de 12 días, muchos heridos padecen infecciones por la falta de tratamiento y los campamentos improvisados que alojan ahora a casi medio millón de sobrevivientes podrían ser caldo de cultivo para la propagación de enfermedades, dicen los expertos.
La cifra de muertos se calcula en 200.000, según cifras del gobierno haitiano difundidas por la Comisión Europea, de los cuales 80.000 han sido enterrados en fosas colectivas. La comisión calcula que hay dos millones de desamparados y dice que 250.000 necesitan ayuda urgente.
Obtener ayuda sigue siendo un desafío. El general Douglas Fraser, director del Comando Estadounidense del Sur a cargo de la operación interina de los aeropuertos de Haití, dijo ayer que 1.400 vuelos están en una lista de espera de turno de despegue en el aeropuerto de Puerto Príncipe, el cual puede manejar de 120 a 140 vuelos diarios.
Pero cuatro barcos consiguieron desembarcar carga en el puerto capitalino que está muy dañado. La descarga abre un nuevo conducto para auxiliar a Puerto Príncipe.
Al menos 50 réplicas de consideración han sacudido ayer la ciudad, provocando que los nerviosos haitianos salgan a las calles y que muchos de ellos duerman al aire libre. Un sismo de 4,9 grados de magnitud desatado ayer hizo que los socorristas abandonaran brevemente sus labores en los edificios en ruinas, aunque no hubo reportes de fallecimientos ni de nuevos daños.
El día anterior un sismo de 5,9 grados había provocado la caída de algunas estructuras.
En el erial escasamente poblado de Titanyen, al norte de Puerto Príncipe, los enterradores dijeron que la tarea macabra de manipular la llegada incesante de cadáveres era traumatizante.
“He visto tantos niños... De noche no puedo dormir y, si lo hago, es una pesadilla constante”, admitió Foultone Fequiert, de 38 años, que se cubría el rostro con una camiseta debido al hedor de los cuerpos en descomposición.
Los muertos sobresalían de las tumbas colectivas: pilas de miembros de hombres, mujeres y niños. “Ayer (por anteayer) solamente recibí 10.000 cadáveres”, dijo Fequiert.
Más de ocho días después del devastador terremoto de 7 grados de magnitud, los socorristas seguían buscando sobrevivientes con perros entrenados y equipos con sonar.
Otro milagro. Se informó de un rescate. El Cuerpo Médico Internacional dijo que estaba atendiendo a un niño hallado entre las ruinas. El tío del pequeño dijo a los médicos y una enfermera con la organización con sede en Los Angeles que sus familiares extrajeron al pequeño de 5 años de entre los restos de su casa después de una búsqueda de una semana, dijo Margeret Aguirre, una portavoz del CMI en Haití.
Las fuerzas de paz de las Naciones Unidas y las tropas estadounidenses han estado ayudando a mantener el orden a la hora de entregar los suministros y en las clínicas en la atribulada ciudad, que ayer parecía relativamente en calma, incluso cuando continuaban algunos saqueos en el centro.
Jóvenes armados con machetes disputaban con otros por paquetes de pañales para bebé cerca de un cadáver de una mujer joven baleada en la cabeza. Los testigos dijeron que la policía le había disparado, pero los agentes en el lugar negaron esa versión.
Los soldados de Estados Unidos comenzaron el traslado por helicóptero de haitianos lesionados al barco hospital estadounidense Comfort.
Elder, de Médicos sin Fronteras, dijo que hay pacientes muriendo de infecciones por lesiones sin tratamiento. (AP, Reuters, DPA, DyN y Télam)