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En medio del dolor que provocó la explosión, aflora el orgullo rosarino

" Cuando en las fotos del escenario sólo aparecen rescatistas y bomberos con sus cascos y chalecos, la cosa está bien ordenada", señaló un experto.

Sábado 10 de Agosto de 2013

Las Fotos

Un experto en tragedias lo dijo sin vueltas. “Para saber si en una catástrofe se está trabajando bien, hay que fijarse en la prensa. Cuando en las fotos del escenario sólo aparecen rescatistas y bomberos con sus cascos y chalecos, la cosa está bien ordenada. Eso pasa hoy en Rosario. Si buscan en los archivos las imágenes del atentado a la Amia, verán que aparece más gente en camisa y remera que uniformados. Ahí hay un problema”. El testimonio es de un especialista en desastres y sonó a reconocimiento y felicitación para las autoridades locales que condujeron la asistencia de las víctimas de la explosión del edificio de calle Salta.

Pero el elogio tuvo también otras voces impensadas. Un herido desde un sanatorio que agradece los cuidados, los familiares que siguen buscando a sus seres queridos y elogian la contención que tuvieron, los vecinos de los edificios afectados por la ola expansiva del estruendo que van a poder rehacer sus hogares, los que fueron ubicados en hoteles porque no tenían dónde dormir, los que necesitan información, los que quieren ayudar. Todos en un mismo elogio.

• Las presencias

El martes, la intendente Mónica Fein no dudó en ir al lugar apenas se enteró de la explosión. Su secretario de Gobierno, Fernando Asegurado, ya estaba montando el centro de operaciones. En pocos minutos se habían comunicado con el jefe de Gabinete, Abal Medina, y con el vicepresidente Amado Boudou.

Por su lado, el ministro de Defensa Agustín Rossi ordenó despachar desde Santo Tomé efectivos del Escuadrón Anfibios, especialista en retiro de escombros y apuntalamiento de estructuras edilicias. Vinieron cien efectivos del Ejército (ayer llegaron 35 más). A media tarde del mismo día, junto al ministro de Seguridad Berni, el Chivo llegó al mismo lugar. Y por si faltara un gesto, la presidenta Cristina Fernández llegó a media tarde en silencio a la ciudad, apenas llegada desde Nueva York donde presidió la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

• El protocolo Nº4

Para la Municipalidad la explosión significó poner en práctica uno de los siete protocolos de emergencia para grandes catástrofes que tiene el municipio. El número 4, que prevé acciones ante un derrumbe. Ese que se ensaya dos veces al año y que posibilitó que todo funcionara bien. El único punto oscuro deberá dirimirse en Tribunales: es la demora de tres horas de Litoral Gas en cortar el fluido mientras el fuego ardía.

• Todos juntos

Los tres niveles del gobierno trabajaron con una coordinación elogiable. Al gobierno provincial la emergencia le permitió valorar la flota de dotaciones de Bomberos Voluntarios que tiene Santa Fe y recibir el apoyo de otras provincias vecinas. No es menor, hace poco se había decidido dotar de equipamiento y recursos a las 117 asociaciones de bomberos. Al menos 81 de ellas estuvieron en el lugar del siniestro. Los Bomberos de Pérez fueron los primeros en acceder por túneles al subsuelo del edificio derrumbado.

De parte de los funcionarios, nadie se sintió ministro o secretario. Todos se comprometieron sin distinción. Y cuando llegaron efectivos de las fuerzas federales y equipos del gobierno nacional, cumplieron con la regla de oro en estos casos: ponerse a disposición de quien dirige el operativo. Todos fueron uno.

• La reacción

No sólo la conducción y coordinación de las acciones en esta crisis merecen destacarse. También la reacción del gobernador Antonio Bonfatti, que después de recorrer con la intendenta algunos de los departamentos de los edificios afectados por la explosión tomó la decisión de anunciar subsidios para que los daminificados puedan alquilar en lo inmediato y que sea el Estado el que se haga cargo de decidir qué estructuras y cuándo serán habitables. También del costo de los arreglos que se necesite hacer. Una suerte de alivio en medio de tanta conmoción. Se suma a los anuncios conjuntos realizados pòr los gobiernos municip0al y nacional de otorgar líneas de créditos para quienes deberán comprar nuevas casas.

• Los gestos

También fue muy positiva la reacción del rosarino común. El respeto al lugar de la tragedia fue un ejemplo de eso.

Fueron notables las muestras de solidaridad: la fila de taxis que ayer llevó a cada una de las familias que volvieron a sus departamentos por primera vez después de la explosión, el acompañamiento del personal de Salud, la respuesta inmediata de la gente ante cualquier pedido, desde sangre a artículos de limpieza o bebidas saborizadas. Incluso ayer hasta algunos empresarios ofrecieron departamentos para quienes lo perdieron todo.

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