¿En libertad o encarcelados?
Protestas, cacerolazos, descontento social. Un tema en cuestión de la realidad de nuestros días: la inseguridad. Se evidencia a diario el malestar de las personas en cada ámbito al que me...

Viernes 28 de Septiembre de 2012

Protestas, cacerolazos, descontento social. Un tema en cuestión de la realidad de nuestros días: la inseguridad. Se evidencia a diario el malestar de las personas en cada ámbito al que me dirijo; están cansadas de no poder disfrutar de su libertad, y pesa sobre ellas la constante indignación de vivir encerrados, teniendo aún así el derecho que sostuvieron a lo largo de los años. De todas las maneras quieren hacerse escuchar y que las autoridades en las que depositaron su confianza para llevar a cabo su gestión se hagan responsables de la actual situación. No es una sensación, sino una realidad. No es justo salir de casa para ir a estudiar y trabajar como corresponde teniendo la incertidumbre de no saber si podremos regresar. Porque la diferencia social no sólo se construye por el lugar de nacimiento de cada persona, sino también por una falta de superación en lo personal, y más si el actual gobierno fomenta la haraganería. Sin educación no hay progreso, sin trabajo no hay futuro en un país. ¿Cómo puede ser que además de no estar seguros en la sociedad en la que estamos inmersos tengamos que soportar continuos cortes en las calles de aquellas personas que no estudian ni trabajan, y por ende no apuestan a un futuro mejor? ¿Y qué hay de las continuas cadenas nacionales que tratan de ocultar con temas menores la inseguridad, haciendo creer que estamos en constante progreso mientras la preocupación crece? Nacimos con el derecho a la libertad de expresión, pero es necesario que no sean sólo palabras sino que lo que pedimos se concrete. Basta de promesas, todos pretendemos lo mismo: progresar, poder proyectar un futuro sin limitaciones y de esta manera no se puede. Queremos de una vez por todas ser escuchados, la sociedad lo pide a gritos, gritos que muchos pretenden evadir, pero cuando el pueblo se une, no hay fuerza que lo detenga.

Mélani Baigorria
DNI. 37.073.812