Domingo 20 de Diciembre de 2015
Por desgracia, pudimos confirmar esta idea cuando mi señora, Teresita Passaro, salía de dar su clase de danza en los talleres de la Sala Lavardén y sufrió un accidente cerebro vascular en las cercanías del teatro. Claro que lo que conocimos entonces en medio de esa desdicha fue muy poco, poquísimo de negativo, y mucho, muchísimo de positivo: desde el inmediato traslado al teatro por manos solidarias y, de allí, al Heca por tres días, hasta su permanencia más prolongada en el Hospital Español a la espera de cama en un instituto de rehabilitación. Allá en el Español, en el área Covadonga en particular, mi señora y toda su familia vivimos no sólo el beneficio de la asistencia física; recibimos esa solidaridad que ya no es la ocasional —invalorable por cierto—, sino esa contención y simpatía prolongadas que es la otra medicina, la otra gran medicina. Vaya entonces este agradecimiento a la capacidad y humanidad de los médicos, ni que decir de enfermeras y enfermeros, muchos capaces de hacernos sentir como gente amiga, y a la cordialidad de administrativos y de la chicas y chicos de mantenimiento. No vamos a olvidarlos, un enorme abrazo.
Héctor López
DNI 6.069.613