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"En la Unión Europea falta democratizar la política económica"

Juan Moscoso es diputado del PSOE español. Economista de formación, integra la directiva nacional de su partido. Propone reformar las instituciones europeas.

Domingo 30 de Marzo de 2014

Juan Moscoso, diputado del PSOE español y economista, no tiene dudas: la crisis española iniciada en 2008 ha dejado tal cantidad de desempleados —un total de seis millones— que se tardará al menos 15 a 20 años en reparar ese terrible legado. Moscoso, miembro de la directiva nacional del PSOE, reclama urgentes reformas de las instituciones europeas que les impongan un "control democrático" a los burócratas de Bruselas "que nadie ha elegido". Y pone como modelo a seguir a los Estados Unidos de Barack Obama y Ben Bernanke, que con sus políticas monetarias y fiscales han logrado dejar atrás la recesión. Moscoso participó como expositor en el seminario "Los desafíos de la izquierda democrática en América latina" que el socialismo local organizó el pasado viernes en el Hotel Savoy.

—¿Como está la economía española, hay finalmente recuperación como dice el gobierno?

—Es evidente que ha dejado de caer, pero el ritmo de crecimiento y creación de empleos son muy insuficientes y no permitirán volver a los niveles de empleo previos a la crisis, los de 2007, hasta dentro de 15 ó 20 años. Creemos que las políticas económicas puestas en marcha desde la Unión Europea con el gobierno español del PP y con el consenso de la derecha europea, que es la que tiene la mayoría en el Consejo de Europa y el Parlamento europeo, ha complicado y ralentizado la situación. En Europa se han puesto en marcha políticas de austeridad, de reducción del gasto y de la actividad económica, sin compensar, como se hizo en EEUU, con baja de intereses y oferta de crédito. En España el dato de ayer de la inflación de marzo es negativo, estamos en deflación. No ha habido una política a favor del crecimiento y la inversión que compensara esa austeridad excesiva impuesta por la mayoría conservadora europea.

—¿Ustedes piden programáticamente esas expansiones de la Fed de Bernanke, como hace también Inglaterra?

—Sí. Inglaterra puede hacerlas porque no está en el euro y va mucho mejor (que la Europa del euro). La única manera de reactivar la economía europea pasa por reanimar las exportaciones, lo que obliga a más inversiones y que el euro no se esté depreciando. Somos la única economía que pese a estar en crisis revaluamos nuestra moneda.

—Decía un periodista español que el drama de España es que no han podido sustituir a la construcción, al ladrillo. ¿Cómo está eso?

—Eso está muy mal, es el principal problema de la economía española. Que ha cometido un tremendo error colectivo, es culpa de todo el mundo. España creció entre 1993 y 2008 muy intensamente, en forma permanente. Fueron los dos últimos años de Felipe González, los ocho de Aznar y los cuatro de Zapatero. Son 15 años, en que se construían, en un solo año, más viviendas que Alemania, Francia e Italia juntas, una auténtica locura. Y nadie dijo que eso era insostenible. Nadie, ni el PSOE, ni el PP, ni Bruselas, ni el FMI, nadie. Todos creían que aquello era maravilloso. De hecho, en 2004, cuando el PSOE ganó las elecciones, algunos lo empezamos a decir. Se ha destruido en cinco años de crisis un décimo de la economía, del PBI. La economía italiana, que es mayor y con más población que España, en estos años ha destruido un millón de empleos, y nosotros, cuatro millones. Casi dos millones eran de la construcción, directamente de ella, y millón y medio a dos millones, de la industria auxiliar. Gente que hacía lavadoras, frigoríficos (heladeras), lavabos, cemento, muebles, etcétera. Así que se ha perdido mucho empleo industrial. ¿Qué hacer con esos millones de parados? No van a volver a trabajar en la construcción. España tiene que tener una construcción, pero que haga 200 mil viviendas al año, no un millón y medio. Hay muchos que tendrán que buscarse trabajos en otros espacios y muchas industrias que tendrán que cerrar, porque ya nunca más harán falta, por ejemplo, 20 millones de puertas al año.

—Vemos el colapso del PSOE en España, ahora el de Hollande en Francia. Siempre aparece la economía. La política es al final una variable dependiente de la economía. ¿Es así?

—Sí, así es. Lo que ocurre en Europa, además, es que las decisiones económicas fundamentales se adoptan a escala europea, hemos renunciado a la soberanía monetaria y estamos en un mercado único. En Europa tenemos moneda única, un Consejo Europeo que decide y luego hay unos gobiernos nacionales que siguen pensando que son los que mandan en la economía nacional. Pero llegan Hollande o Rajoy al poder, los ciudadanos votan nuevos gobiernos de orientación distinta al anterior y se frustran muy rápidamente, porque descubren que esos nuevos gobiernos no pueden hacer nada, porque ya no está (la economía) en manos de ellos. Así que la única manera que tenemos para influir es controlar democráticamente la política económica, democratizando más a Europa.

—Usted dice entonces que la tecnocracia de Bruselas es la que se impone...

—Claro, y aunque los ciudadanos sigan siendo muy europeístas no entienden por qué unos tecnócratas a los que no ha elegido nadie deciden, y los gobiernos a los que han votado, no pueden hacer nada. Eso ha creado muchísima frustración. ¿De qué sirve votar? Por ejemplo, en Grecia se votó y cambió el signo del gobierno. ¿De qué sirvió, si siempre manda la "troika"? (la trilogía BCE-FMI-Comisión Europea). Ni siquiera la Comisión Europea responde ante el Parlamento Europeo. Si uno de estos tres fuera ante el Parlamento, y le exigieran que explicara, por ejemplo, por qué obligan a reducir las jubilaciones portuguesas en un 25 por ciento, pero eso no ocurre. Hay que mejorar mucho entonces los mecanismos políticos de la UE. Pero tampoco hay marcha atrás, no es posible volver al Estado-nación. Esta crisis sin el euro hubiera sido muchísimo peor, con suspensión de pagos nacionales, default de Francia, Portugal, Italia, España. Hay que construir mejor esa "gobernanza" económica y hacerla más democrática, porque no hay otra salida.

—Ese modelo de Europa como referencia que teníamos acá, como lo que queríamos llegar a ser, el nuevo populismo lo impugna, justamente por ese sometimiento y dice que ahora los países emergentes deben buscar otros modelos, que son esas políticas populistas...

—Creo que eso no es verdad. Hay unas cifras que son muy significativas. Europa es el 5 por ciento de la población mundial, pero tiene el 25 por ciento de la economía mundial y el 50 por ciento del gasto social mundial. Europa sigue teniendo una renta per cápita media altísima, una calidad de vida y derechos sociales altísimos respecto del resto del mundo y estamos peleando por mantenerlos. La discusión es precisamente cómo salir de la crisis sin "competir hacia abajo", sin desmantelar nuestro modelo social. Europa sabe que tiene que competir "hacia arriba", hacer sostenible nuestra competitividad con nuestro modelo social.

—La pregunta es, justamente, ¿ese modelo social europeo en este escenario global tiene alguna viabilidad?

—¡Sí que tiene, claro que la tiene! El hecho de que la tenga no quiere decir que no haya que reformarlo y adaptarlo a la realidad. El mejor ejemplo es Estados Unidos. Es la economía (desarrollada) que más crece, que ha demostrado que puede salir de la crisis financiera con políticas de crecimiento junto a las que consolidaron la crisis bancaria. A la vez, y a la americana, están construyendo un modelo social, por ejemplo, la sanidad universal con seguros privados. De manera que se pueden mantener los sistemas sociales y su universalidad y a la vez adaptarlos para seguir compitiendo "hacia arriba". Además, la crisis de Europa no tiene nada que ver con el sistema social. Europa no entró en crisis por la sanidad, la pensiones o la educación publicas. Fue una crisis del sistema financiero y de sus efectos sobre la economía. Pero no tiene nada que ver con el Estado social. Si en España, con seis millones de parados, no estamos a los tiros por las calles es porque es una economía socialmente muy cohesionada.

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