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En la UE, el rigor fiscal tendrá rango constitucional y el déficit será castigado

25 de los 27 miembros acordaron severas medidas de ahorro para no volver a caer en una crisis. Sólo Reino Unido y República Checa no firmaron. Merkel y Sarkozy lograron sus principales objetivos.

Martes 31 de Enero de 2012

Bruselas. - Los jefes de Estado y gobierno de 25 de los 27 socios de la Unión Europea (UE), aprobaron un nuevo tratado de disciplina fiscal que impone la virtual desaparición de los déficit fiscales bajo la amenaza de duras sanciones a los incumplidores. Se abstuvieron de firmar Reino Unido y República Checa. Con el nuevo instrumento se pretende evitar futuras crisis de deuda como la actual, explicó el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. El documento lleva el sello de Alemania, la gran impulsora del rigor fiscal para el bloque, y de su gran socia, Francia.

Los 25 socios firmantes del texto se comprometen a seguir el principio de equilibrio presupuestario de sus cuentas públicas, algo de lo que hoy están casi todos muy lejos por sus generalizados déficit. El acuerdo se pudo concretar después de que Polonia y Francia superaran sus diferencias para permitir a los países que todavía no adoptaron el euro -que son diez sobre 27- que tomen parte en algunas cumbres del Eurogrupo, como exigía el primer ministro polaco, Donald Tusk. Polonia está entre esos 10 países que aún no integran la Eurozona de 17 países.

Exigencias. Entre otros principios, el nuevo tratado obliga, según una exigencia del eje franco-germano, a incorporar en las Constituciones nacionales el principio de equilibrio presupuestario: la llamada "regla de oro", o límite del déficit al 0,5 por ciento del producto interno bruto (PIB). El exiguo margen contrasta con los actuales déficit que registran países como Italia o España, entre muchos otros. Los déficit se dispararon a partir de 2008, cuando estalló la crisis financiera internacional.

España, como recordó su nuevo presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ya ha incorporado en su Carta Magna este límite. Los socios que no ratifiquen el nuevo tratado en sus Parlamentos no tendrán acceso a ayudas del fondo de rescate europeo o MEDE. Si el déficit de un Estado supera la barrera máxima, automáticamente se le aplicarán las sanciones sugeridas por la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE. Estas sanciones pueden ser frenadas sólo con una mayoría de dos tercios de los ministros de Finanzas de la UE. A su vez, si el endeudamiento nacional supera el 60 por ciento del PIB, debe ser reducido en una vigésima parte por año. Por ello, los Estados fijarán en sus legislaciones límites al endeudamiento. Ese freno debe tener asimismo nivel constitucional.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea deberá evaluar si los Estados han introducido este límite al endeudamiento. Quien no lo haya hecho puede ser denunciado y sancionado. Alemania ha pedido que también la Comisión Europea tenga la potestad de denunciar a incumplidores. Como última medida el Tribunal de Justicia de la UE puede establecer una multa de hasta el 0,1 por ciento del PIB a un país infractor. El acuerdo debe entrar en vigor a principios de 2013, siempre que hasta entonces 12 países de la Eurozona hayan ratificado el nuevo texto. En un plazo de un máximo de cinco años el acuerdo debe ser integrado al Tratado de la UE.

Previamente, los jefes de Esta do y gobierno de la UE habían aprobado, como se esperaba, el nuevo fondo de rescate permanente, el citado MEDE, que entrará en vigor un año antes de lo previsto, en julio de este año. En marzo próximo se decidirá si el monto actual con el que está dotado, de 500.000 millones de euros (unos 656.00 millones de dólares), es suficiente para afrontar posibles nuevas crisis de deuda en socios grandes, como Italia o España. Las ayudas del MEDE serán únicamente para los países que hayan firmado el nuevo acuerdo.

Sarkozy. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, rechazó que con el nuevo tratado se esté desarrollando una Europa a diferentes velocidades. El mandatario indicó que los 27 Estados miembros del bloque seguirán reuniéndose para tratar los temas relacionados con el mercado único, mientras que "los 25" abordarán los asuntos cubiertos en el nuevo acuerdo. "Esto no significa que hay diferentes velocidades. No significa que hay países que serán dejados de lado. Al contrario", señaló Sarkozy en Bruselas. "Significa que hay grados de integración europea y, que cada uno elige libremente", añadió. Sarkozy, como la canciller alemana Angela Merkel, impulsan una tasa sobre las actividades financieras a nivel europeo, que Gran Bretaña rechazó de plano en diciembre pasado. Londres no forma parte de la Eurozona y no planea integrarse a ella en nombre de su soberanía financiera.

"Tenemos una mayoría de 25 que se integrará al pacto fiscal", destacó por su lado el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, quien indicó que la República Checa no firmó el pacto únicamente por problemas de procedimiento parlamentario.

Grecia, sin default

Un tema dominante en Bruselas fue Grecia. Atenas y sus acreedores privados están a punto de cerrar un acuerdo para reducir la deuda helena en hasta 70%. Luego, Grecia podrá recibir un segundo rescate de 130.000 millones de euros de la “troika” (la UE, el FMI y el Banco Central Europeo). Este acuerdo aleja a Grecia de un escenario de tipo argentino —tantas veces evocado por la prensa—, o sea, un default unilateral y caótico. Al menos por ahora.

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