En la población falta conocimiento acerca de los síntomas del ACV
Saber más sobre los signos propios de esta alteración permitirá actuar rápido y reducirá las complicaciones.

Miércoles 29 de Octubre de 2014

Los síntomas del ataque cerebral (más conocido como ACV) muchas veces no son reconocidos por la población general y en ocasiones son subestimados. Conocer mejor cuáles son los indicios que puede dar esta alteración, y actuar rápido, reducirá considerablemente las complicaciones en la salud.
  La Sociedad Neurológica Argentina desde hace 7 años conmemora el Día Mundial del Ataque Cerebral —que es hoy— a través de una campaña con eje en el conocimiento de los síntomas y el control de los factores de riesgo. Se realizan charlas informativas en hospitales de todo el país y se puede acceder a esta información a través de www.ataquecerebral.org.ar
  La médica neuróloga Guadalupe Bruera, quien está como coordinadora de las actividades en el país, considera que “la primera información que hay que reforzar es que el ataque cerebral es una patología que se puede prevenir y tratar en su gran mayoría. Tiene que quedar claro que si una persona tiene debilidad en la mitad del cuerpo, problemas para hablar o para ver de un ojo, posee mareos de forma aguda, debe consultar urgente a la guardia de un nosocomio para recibir tratamiento”.
  El ataque cerebral es una afección causada por la súbita pérdida de flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o por el sangrado (hemorrágico) dentro de la cabeza. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar.
  Los nuevos tratamientos sólo funcionan si son aplicados dentro de las tres primeras horas de presentados los síntomas iniciales, entre los que se cuentan:
  • Falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Se trata del síntoma más frecuente.
  • Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender.
  •  Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.
  •  Dificultades para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
  • Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.
  “Todavía la gran mayoría no reconoce los síntomas del ataque cerebral. A veces pasa que las señales que da aparecen y luego se van. Como por ejemplo cuando la persona tiene problemas para hablar, que le dura un minuto o dos, y luego al irse esta molestia, no consulta. Así se está exponiendo a un riesgo. Tiene que consular igual a una guardia porque hay tratamientos que se tienen que hacer rápidamente”, enfatiza Bruera.

Hipertensión. De acuerdo a estudios, que realizó la médica, la población general no conoce los síntomas del ataque cerebral. El 70 por ciento dice que es una enfermedad poco frecuente y reconoce un sólo síntoma. “El riesgo más grave es que esta enfermedad compromete la vida del paciente. Además es la primer causa de discapacidad en el mundo. Dentro de los factores de riesgo más frecuentes que predisponen a la patología se encuentra la hipertensión arterial. El otro problema es que del total de las personas hipertensas, solamente el 50 por ciento lo sabe”, agrega.
  Al respecto, el doctor Luciano Sposato, médico neurólogo argentino (actualmente trabaja en la Universidad de Western Ontario, London, Canadá), dice que se ha avanzado mucho en identificar los factores de riesgo y también en entender cómo su importancia cambia con el tiempo.
  “Por ejemplo, en nuestro centro en Canadá, hace 10 años los ACV eran producidos principalmente por un mecanismo relacionado con la hipertensión arterial. Este mecanismo se conoce como enfermedad de pequeñas arterias. Así, las arterias cerebrales de menor calibre se enferman como consecuencia de muchos años de hipertensión mal controlada y a la larga se terminan tapando o rompiendo. Sin embargo, en nuestro centro, en la actualidad, la primera causa de ACV ha pasado a ser la fibrilación auricular, una arritmia cardíaca. El principal motivo es que se ha logrado un muy buen control de la presión arterial y eso ha hecho bajar la proporción de otras causas. Además, la gente vive más años y está más propensa a tener más fibrilación auricular”.
  El especialista agrega que afortunadamente hay nuevos tratamientos para prevenir el ataque cerebral por fibrilación auricular. Son nuevos anticoagulantes orales, más cómodos para el paciente por no requerir controles periódicos con análisis de sangre y con un mejor perfil de seguridad, dado que producen menos hemorragias cerebrales.
  Además de la hipertensión, la diabetes, el sedentarismo, el sobrepeso, el cigarrillo y la fibrilación auricular sin tratamiento pueden ocasionar un ACV. Estar atento a la presencia de estos hábitos y alteraciones, y buscar corregirlos, disminuirá los riesgos de sufrir complicaciones en la salud.