En la memoria de Ezequiel
Miren que vienen pasando cosas desde que el mundo es mundo, y que no hay nada nuevo bajo el sol, y que sólo somos ladrillos en la pared, como dice Waters.

Sábado 03 de Enero de 2009

Miren que vienen pasando cosas desde que el mundo es mundo, y que no hay nada nuevo bajo el sol, y que sólo somos ladrillos en la pared, como dice Waters. Pero hubo una noticia en este diario el 9/1/08 que no pude olvidar, no porque sea demasiado original, sino porque estaba con nombre y apellido y descripción, y esto no me permitió dar vuelta la página como uno da vuelta las páginas en general, sobreleyendo y a las apuradas. La noticia se trataba sobre un chico de 15 años, Ezequiel Josías Durán, de San Javier, solo, sentado en una silla debajo de un árbol, muerto. Y se había muerto el 31 de diciembre, a las vísperas del nuevo año que ya no sería para él. Y se había muerto de marasmo, que es, sintetizando, de desamor. Lindos nombres tenía Ezequiel Josías, que alguien eligió para él, y esto sugiere que alguna vez alguien lo quiso, o que fue esperado; pero estos sentimientos no se sostuvieron en el tiempo, y el pibe, desangelado, quedó a las espaldas de sus mayores, de la sociedad y del Estado. Como tantos. Leí con atención los periódicos posteriores a esta noticia, ya que decía que había otros menores viviendo en esa casa precaria, la casa de Ezequiel. Pero nada más se dijo. Qué mundo éste, en el que la impotencia hace un héroe de un arrojador de zapatos, y entre tanto titular sobre retenciones y efedrina, la tragedia del desamparo pasa casi desapercibida. Pensé en Ezequiel todo el año. Y escribo a la memoria de su vida cortita, recordándolo, sabiendo que es un gesto de amor que no llegó a tiempo.

Laura Elena Tasada

DNI 11.446.529