En la embajada se siguió la contienda con glamour

Jueves 08 de Noviembre de 2012

"Más de 130 millones de votantes ya han concurrido a las urnas o emitido su voto por correo", decía, al promediar las 22.30 del martes, la embajadora de Estados Unidos en Argentina, Vilma Martínez. Su discurso se oía entre bocaditos y bebidas en el Palacio Bosch, la residencia de la diplomática en Buenos Aires. Más allá del interés por el desarrollo de la crucial elección que terminó consagrando a Barack Obama como presidente de aquel país durante cuatro años más, el clima que se vivía era de absoluto glamour.

Desde las 20.30 (como lo marcaba la organización), los invitados especiales al open house comenzaban a subir por las señoriales escaleras de la mansión donde, según una inscripción en el descanso, "vivió" durante tres días el cuatro veces presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt.

La fiesta de las elecciones volvía a llevarse a cabo allí tras "décadas", como dijo Martínez en un discurso con fuerte tono protocolar. Y, si bien la invitación oficial decía que se podía concurrir con vestimenta "casual", muchas señoras lucían ropa de gala.

Varias de esas mismas mujeres no resistieron a la tentación de sacarse una foto con las gigantografías de los candidatos Obama y el finalmente perdedor Mitt Romney.

Banderas, escarapelas y globos con los colores, rojo, azul y blanco (de la bandera estadounidense) decoraban los corredores por donde pasaron alrededor del 500 invitados. Por allí charlaban distendidos mientras saboreaban mini burritos o mini hamburguesas, el presidente de Fiat, Cristiano Ratazzi, la heredera de la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat, Inés Lafuente, o el analista político Rosendo Fraga.

Entre ellos, La Capital recorría los amplios y señoriales salones mientras la embajadora remarcaba: "Uno de los más grandes presidentes de nuestro país, Abraham Lincoln, habló del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". La frase buscaba dejar en claro el motivo de los comicios que, paralelamente, se celebraban a más de ocho mil kilómetros de distancia: mantener el espíritu de la democracia.

En los jardines del palacio de avenida del Libertador y avenida Colombia, uno de los más bellos de las centenarias casonas porteñas, algunos de los invitados VIP se animaban a fumar mientras disfrutaban del más exquisito champán.

En tanto, en una charla amena con este diario, la consejera de Asuntos Públicos de la embajada, Marcia Boshardt, decía: "Para nosotros es un placer ver el interés de los argentinos en las elecciones estadounidenses". Los canales de televisión nacionales seguían en vivo desde distintas ciudades la contienda en ese país, mientras una pantalla gigante en el salón principal mostraba las alternativas a través de CNN en español.

—¿En qué notan ese interés?

—El mundo es más y más pequeño cada día. Veo mucha curiosidad en la gente y esa es una buena manera de comprenderse mutuamente.

—¿En qué políticas conjuntas se piensa?

—En varias. Hay muchas oportunidades para compartir ideas y trabajo en conjunto en materia de ciencia, tecnología y educación.