Edición Impresa

En el nombre del padre

Una tragicomedia anclada en los años 90 se presenta todos los viernes de junio a las 22 en Quercus Alba, Corrientes 563

Domingo 02 de Junio de 2013

Dos piernas de mujer salen de un bulto prolongándose en el aire, haciendo equilibrio entre los sillones del living. El día está empezando con olor a resaca, a sueño profundo que no puede cortarse. Llega Romina y el bulto empieza a reaccionar lentamente debajo de la campera de cuero. De a poco, se descubre Celeste, una morocha infernal que viene de algo intenso, pero no sabemos por qué la noche la detuvo en ese sofá.

Las dos horas y media que transcurren en la atmósfera de una casa en Oliveros se instalan en la mirada de los espectadores. Celeste (Marina Lorenzo) y Romina (Vanesa Baccelliere) le dan vida al comienzo de "Amarás a tu padre por sobre todas las cosas", la nueva obra escrita y dirigida por Carla Saccani.

Ahora estamos en las últimas horas de 1997, la década está ingresando en su recta final, pero seguimos en Rosario. El contexto penetra una y otra vez en la historia de estas chicas que aparentemente viven en una especie de burbuja, inflada por los negocios y las franquicias de papá.

Romina es una Dj entonada por sus primeros aciertos en Buenos Aires, donde conoce a un grupo de famosos que están invitados a pasar esa noche de fin de año en la casa quinta de Oliveros. Celeste es una amiga de toda la vida que tiene una relación con el padre de Romina.

La inminente visita de los porteños y la llegada de Cecilia (Florencia Sanfilippo), media hermana de Romina, organizan el drama que se irá desenrollando, paso a paso, entre ese ancho juego de sillones.

En dos horas y media, los personajes sumergen a ese grupo de espectadores -poco más de 20 personas que deben reservar su lugar con tiempo- en una casa quinta a pocos kilómetros de Rosario. Con un planteo bien realista en las actuaciones, las actrices logran sortear algunos desajustes iniciales para darse revancha, optimizando claramente el tiempo que parecía sobrar.

La nueva propuesta de Saccani es un mérito que se construye con tres mujeres que se entregan a la historia, una producción muy bien cuidada y el riesgo de la dramaturgia propia en una duración que excede la media. Una propuesta auténtica, destacable, que aporta a la escena local.

Entre alusiones permanentes a la aparente calma frívola de fin de siglo y un nudo angustiante enredado en los convulsionados años 70, las tres chicas son la metáfora de un país que no termina de procesarse a sí mismo. Así, la trama acumula tensiones y el suspenso crece.

Si Romina y Cecilia son la marca de fuego de los 70, entonces la figura de Celeste son los 90, el cinismo, el olvido del otro. Dos períodos de la historia que se conectan en el mismo circuito y que forman parte de nuestra identidad nacional, que merecen ser revisados, asumidos, digeridos, y que por ahora estallan en la inmensidad de ese living.

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario