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En el medio de la arritmia, el triunfo canalla

Muchas palabras pueden traerse a cuento para argumentar lo que fue la victoria de ayer de Rosario Central sobre Atlético de Rafaela.

Domingo 03 de Noviembre de 2013

Muchas palabras pueden traerse a cuento para argumentar lo que fue la victoria de ayer de Rosario Central sobre Atlético de Rafaela. Hay una que pinta la situación de cuerpo entero: triunfazo. ¿Por el rival? Puede ser. ¿Por las contingencias del partido? Ni hablar. Y para qué contar lo que significa desde lo numérico y como envión anímico a la hora de refirmar una racha ascendente que se traía bajo el brazo. Un cúmulo de sensaciones. A favor y en contra. Porque del escalón de la desazón se pegó un salto al de la ilusión, y de allí al máximo peldaño, el de la alegría incontenible. Entretenido y raro 3 -2 para poner un apoyo más de cara al futuro.

   Un arranque furioso por parte de Central, con dos situaciones claras a los 15 segundos y otra apenas unos segundos después. No pareció casualidad. Eso fue lo que marcó el prólogo de un encuentro eléctrico. Que tuvo muchas situaciones de gol en ambos arcos, polémicas, penales errados. De todo.

   Mientras Rafaela buscaba acomodarse de esas estocadas canallas en el arranque, Medina puso un pase profundo para Lagos, que el volante no alcanzó a dominar. Central ya era más. Pero toda esa enjundia en la ofensiva comenzó a compensarse con los errores en el fondo, a espaldas de una zaga central que no daba pie con bola y que le permitió tanto a Albertengo como a Vera maltratar a Caranta. Vera lo tuvo a los 5’ y falló, pero Albertengo, a los 14’, no. Fue un cachetazo importante y un tirón de orejas pronunciado.

   Y ese ida y vuelta nunca se frenó. Es más, se potenció. Porque Ferrari lo tuvo solo de cabeza a los 16’, porque a Carrizo se la sacaron en la línea después de una gran maniobra colectiva (19’), porque Albertengo contó con un mano a mano con Caranta (23’), porque Vera falló de manera inexplicable cuando la quiso poner por arriba del uno canalla (28’), porque Caranta se vistió de héroe en el zurdazo terrible de Canhué (36’). ¿En el medio qué? Dos penales muy claros, uno a Lazo y otro a Luna, que Baliño obvió por completo.

   Electricidad pura, pero con un Central abajo en el marcador. Y que recibió otro golpe, que pareció de nocaut, con el penal que el juez cobró de Peppino sobre Vera (lo agarró afuera del área). El uruguayo se encargó de ponerle su sello.

   Pero llegó el penal de Eluchans (y la roja) sobre Medina que Carrizo falló, el inmediato gol de Encina, el mano a mano de Vera que lamió el palo izquierdo de Caranta (60’), el remate de Medina que tapó Conde (65’), el gol del chaqueño (67’), el penal que Conde contuvo a Abreu (81’, mano de Rodales) y, por supuesto, la arremetida de Encina (un paso adelantado) para corregir el cabezazo de Donatti y marcar el tercero.

   Ahí se le abrió la puerta al delirio. A la emoción a la que el hincha le dio rienda suelta después de 90 minutos propicios para el infarto. Un triunfo loco que volvió locos a todos.

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