Jueves 29 de Julio de 2010
El local de tres plantas que ocupó la firma holandesa C&A en peatonal Córdoba 1130 acaba de
conseguir un inquilino. Se trata de una compañía textil porteña, según adelantó el titular de la
Asociación Empresaria de Rosario (AER), Elías Soso.
La superficie de 4.000 metros permanece vacía desde junio de 2009,
cuando C&A dejó de operar en la Argentina.
Soso precisó que la empresa de la ciudad de Buenos Aires (que pidió no
divulgar más detalles) alquiló sólo la planta baja del espacioso local. Y que en poco tiempo
comenzarán las obras.
Paralelamente, existen chances de que el primer piso sea ocupado por un
emprendimiento de capitales rosarinos, que trabajaría junto con la firma porteña.
La asociación había enviado días atrás una nota al Concejo Municipal con
el objetivo de impulsar el cobro de una tasa general de inmuebles (TGI) más cara a los titulares de
locales actualmente en estado ocioso por el elevado costo de sus alquileres.
Soso explicó que la meta era reimpulsar el mercado inmobiliario y evitar
la “desertización” de puntos clave de la ciudad.
En rigor, el dirigente nunca ocultó su preocupación frente al riesgo que
implica tener vacías grandes superficies comerciales ubicadas en las peatonales Córdoba y San
Martín.
Por eso, desde un primer momento apuntó al local que ocupó C&A y al
emplazado en la esquina donde funcionó Aguas Santafesinas SA (Assa) hasta febrero pasado, en San
Martín y San Juan.
Para el primer caso, el dirigente venía fogoneando una movida asociativa
destinada a rescatar el local de tres plantas (reeditando el paseo de compras que funcionó en ese
lugar en 1993) mediante un centro de compras tipo outlet o de segundas marcas y con impronta
“más popular”.
El Radar City, antecesor de los shoppings, supo tener locales
individuales conectados por una misma estética y contenidos en el lugar que años antes había
ocupado el tradicional cine.
Poco después de la partida de C&A se rumoreó en el mercado
inmobiliario que el canon mensual del amplio local llegaba a varias decenas de miles de dólares.
Algunos hablaron de 100 mil, cifra que seguramente complicó el hallazgo de interesados. l