Lunes 27 de Enero de 2014
Una mujer de 33 años que cursaba un embarazo de 14 semanas cuando en noviembre último sufrió una embolia que le causó muerte cerebral, fue desconectada ayer del respirador artificial pues el hospital de Texas donde estaba internada no recurrió la decisión del juez que lo dispuso.
Hace un par de días, el juez estadounidense R. H. Wallace dio la razón a los familiares de Marlise Muñoz, que pedían desconectarla, al considerar que ya estaba muerta y que el feto no era viable.
Por autorización del marido, Erick Muñoz, el hospital John Peter Smith, de Fort Worth, Dallas, informó que la mujer fue desconectada ayer a las 11.30 hora local.
Hasta ahora el centro médico había mantenido a Muñoz conectada argumentando que la ley del estado de Texas no permite retirar la asistencia del respirador si la paciente es una embarazada.
Marlise, oriunda de Texas, ya tenía un hijo y sufrió una embolia el 26 de noviembre pasado cuando estaba embarazada de tres meses y medio. Su marido la encontró inconsciente en la cocina de su casa y la llevó al hospital, donde fue declarada en muerte cerebral.
El hospital texano se opuso a desconectarla en función de la ley aprobada en 1989 (que fue modificada en 1999), pese los pedidos de la familia.
Las abogadas de la familia Muñoz acusaron al hospital de interpretar erróneamente la ley e incluso de llevar a cabo un “experimento científico” con Marlise.
Anoche, anunciaron que la paciente había sido desconectada hacia las 11.30 de la unidad que la mantenía con vida artificial. “Que Marlise Muñoz por fin descanse en paz y su familia encuentre la fortaleza para completar la que ha sido una travesía insoportablemente larga y difícil”, dijeron.
El esposo y los padres aseguraron que ella tenía claro que no quería recibir apoyo vital artificial en una situación de ese tipo y que así lo había expresado en algunas conversaciones en vida. Además, los familiares siempre consideraron inhumano que el feto siguiese creciendo en un cuerpo clínicamente muerto y sin un funcionamiento correcto, por lo que sostenían que sufrió la misma falta de oxígeno que la madre durante la embolia.
Marlise era paramédica de urgencias, al igual que su esposo.
El debate sobre la eutanasia, los derechos civiles y la ética médica en Estados Unidos tuvo un fuerte impulso en 1975 con el caso de Karen Ann Quinlan, quien vivió una década en estado vegetativo.
Ocho años más tarde Nancy Cruzan quedó en estado vegetativo tras chocar con su auto y los médicos se negaban a desconectarla del respirador, como pedían los padres, hasta que la Corte Suprema falló a favor de la familia. El caso dio origen a la ley que hoy se aplica en la mayoría de los estados de Norteamérica.
Sin embargo el tema aún genera polémica, como ocurrió con el caso de Muñoz y el que persiste en torno a Jahi NcMath, una nena de 13 años que reside en Oakland, California, y quedó en estado vegetativo luego de una simple operación por una apnea del sueño.
Los padres se negaron a que la desconecten y finalmente lograron asistirla en su casa, con la esperanza de que despierte.