Sábado 25 de Octubre de 2014
En su carta publicada el 16 de octubre, el lector Armando Arrabal hace un encendido elogio hacia las mamás jóvenes de estos tiempos, quienes no sólo atienden a sus esposos e hijos, sino que también trabajan para contribuir al sustento del hogar. No puedo estar más de acuerdo con él, por cuanto tengo cinco hijas que, además de no descuidar sus hogares, ejercen sus profesiones en igualdad de condiciones que sus cónyuges. Sin embargo, aun cuando el señor Arrabal y yo somos de la misma época (así lo dan a entender las cifras que figuran en nuestros respectivos DNI), es indudable que hemos vivido, en nuestra niñez y juventud, realidades totalmente distintas. Me atrevo a conjeturar esto por cuanto, hace casi una centena de años, hubo mujeres que debieron trabajar desde muy pequeñas para aportar a la economía de sus hogares. En la familia de mi madre eran varias hermanas que aprendieron el oficio de costureras. Mi madre, y hablo de ella por mi experiencia de vida con esta gran mujer, llevaba, al casarse, una docena de años ejerciendo esta labor y lo hizo después por cincuenta años más. Sin su esforzado trabajo de casi 12 horas diarias inclinada sobre la máquina de coser, al humilde hogar que conformábamos le hubiera sido muy difícil subsistir, ya que nuestro padre no tenía trabajo de tiempo completo. La vida de mi madre, a partir de su enlace matrimonial y hasta que luego de cumplidos setenta años se fue retirando de la labor de toda la vida, transcurrió entre los dos signos de toda interrogación. El signo que la abre la halló inmersa en sus cinco embarazos y el signo de cierre en la curvatura de su espalda, inexorablemente doblegada por las miles de horas que había transitado inclinada, armando y componiendo camisas. ¿Qué frase habrán encerrado esos interrogantes? ¿Fui feliz? ¿Y cuál habrá sido la respuesta de aquella valerosa mujer? ¿Sí porque di vida a cinco hijos que crecieron honrados y me dieron la alegría de los nietos? Yo creo que esto solo a ella le hubiera bastado. Porque mi madre, la señora Virginia, como seguramente otras de su época, no conoció las exigencias modernas, que obligan a las mujeres a repartirse entre el hogar y el trabajo. Pero sí las necesidades elementales que, hace un siglo, la hicieron también repartirse entre ambas ocupaciones sin obtener a cambio mayores gratificaciones.
Juan C. D’Andreta
DNI 6.023.118
Pavón 4949
Rosario
Clásico y colectivos
Domingo 19 de octubre... salgo de trabajar luego de 8 horas como cada domingo, desde hace 7 años. De mi lugar de trabajo, del cual no tengo nada malo que decir. El tema es que uno sale de trabajar con su tarjeta para pagar el boleto del colectivo y se encuentra con que hasta la 0 hora no va a haber servicios. La verdad siendo esto un “servicio público” no entiendo cómo no se lo garantiza de alguna manera, Estuve desde las 20 hasta las 22.45, que fue cuando al final pude tomar un taxi para volver a mi casa en la puerta de uno de los shoppings mas concurridos de la ciudad (Alto Rosario), y agradezco a Dios tener un trabajo que me permite tomarme el taxi. Otros y otras que laburan como se debe habrán esperado el ómnibus vaya a saber hasta qué hora. Señora intendenta, esto ocurre cada vez que hay un partido importante en la cancha de Rosario Central, y también ocurre que los colectivos cuando vuelven de la cancha son imposibles de abordar, salvo que uno tenga genes de algún kamikaze por ahí perdido o sea uno el hijo de Indiana Jones... Es triste saber que vienen cargados de hinchas que nunca pagan un boleto, que destrozan un bien público y esto así... desde hace 7 años que trabajo en el shopping. Desde la Intendencia se decía que “nos iban a garantizar el servicio de transporte”. Sepa usted, señora intendenta Mónica Fein, que no fue así; no fue así ni ayer ni en otras oportunidades y cada vez que pasa esto siento tanta pero tanta tanta bronca... No sé... hoy me levanté con ganas de contárselo, por si no lo sabe. No puede ser que un partido de fútbol pare una ciudad. Desde la inseguridad de los choferes, a los que entiendo obviamente, porque yo estuve ahí arriba una sola vez con un grupo de simpatizantes y era una carrera contra la seguridad física de todos los que estábamos arriba. O el desvío que se da a veces de las líneas, para que los inadaptados sociales no hagan destrozos sobre las unidades. Dios quiera que esta nota la compartan miles. Dios quiera que usted, señora Mónica Fein, la lea y nos dé una respuesta. Creo que escribo en nombre de todos aquellos que ayer, mientras todos festejaban el Día de la Madre, estuvimos algunos más de tres horas para volver a casa luego de nuestra jornada de trabajo. Nada, sólo eso... y creo que no es poca cosa.
David Fiori
DNI 24.162.903
Reflexiones en torno a la policía
¿Por qué es tan ineficiente el accionar policial en la actualidad? En Rosario, a un policía le estaban robando la moto y se tiroteó con los delincuentes; apenas alcanzó a herir a uno. ¿Por qué? Porque no tienen puntería por falta de prácticas de tiro. Entonces se corre el riesgo de matar a cualquier inocente y ahí se le viene la noche a quien no mantienen preparado para el uso del arma. Pero si mata al delincuente nadie se animará a declarar contra el delincuente. Y aparecen enseguida abogados hablando de gatillo fácil y, entre el malandraje, desfilan haciendo cola para cometer perjurio declarando contra el policía. El servidor público que en cumplimiento del deber mata al delincuente recibe una condena de varios años de cárcel y el Estado indemniza con una abultada suma de dinero a los deudos de la falsa víctima. Y la mayor parte de ese dinero va a los bolsillos del abogado. Hay policías corruptos, nadie lo duda. Algunos, coimeros de poca monta, lo hacen por su cuenta cuando se les presenta la oportunidad. Cuando “pierden”, caen “con todos los honores”. La policía “honesta” se encarga de escracharlos. Los otros corruptos “roban para la corona” y en esa están prendidos la clase política y el Poder Judicial. Esos policías corruptos que roban para la corona “la juntan con pala” y hasta les pagan a sus superiores inmediatos para no ir a trabajar. Frente a esto, el policía verdaderamente honesto, despreciado como “boludo”, queda desmoralizado para enfrentar a la delincuencia. ¿Para qué arriesgar su vida capturando delincuentes, si después “arreglan” y salen enseguida? Pero si esto no basta para quitar eficacia al accionar policial, cabe agregar que en los primeros seis años de gobierno socialista el personal del Ministerio de Seguridad se incrementó en un 10%. Pero el mayor número es de personal administrativo. El personal de seguridad (armado y uniformado) que se ha incorporado no alcanza a cubrir las bajas que se dieron por jubilación, fallecimiento y/o cesantía. A ese personal administrativo se le paga el plus por riesgo de vida pese a que cumple sólo tareas administrativas, en horarios administrativos; y al final, cobra lo mismo que el personal de seguridad que tiene horarios rotativos, sin domingos ni feriados. Eso crea el lógico descontento en el personal que sí tiene que arriesgar su vida combatiendo al delito. Ahora crearon la Policía Comunitaria, para mayor descontento del verdadero personal policial. Esta Policía Comunitaria, que tiene tareas y horarios “light”, cobra aún más que ellos, y aún más que el grupo de élite de la policía, las TOE (Tropas de Operaciones Especiales), por lo que los miembros de este grupo altamente entrenado también están desconformes con el privilegio en sueldos a favor del personal administrativo y de la Policía Comunitaria. Y encima al personal de seguridad se lo “forrea” en tareas privadas disimuladas como públicas. En Sauce Viejo, dos hermanos vinculados a esa comuna pusieron un supermercado y para asegurar su “seguridad privada” hicieron instalar un destacamento policial al lado del súper.
Orlando Agustín Gauna
DNI 6.255.319
Cuando llega el punto final
Como en todos los órdenes de la vida, las cosas tienen un principio y un fin, y para el inmenso pueblo leproso ha llegado el fin de una era. La era de la mediocridad deportiva, ocasionada por una conducción política de idéntica cualidad, ha llegado a su fin. Es tiempo de un cambio radical y para esto es necesario que en forma urgente se comience a trabajar para un recambio institucional y de conducción de los destinos del club más ganador del interior del país. La “nación leprosa” necesita volver a tener un equipo en la cancha que la represente, un equipo que deje la piel en el césped y un técnico con espaldas que pueda tener poder de decisión sobre la estrategia y los ejecutantes de la misma. ¿O alguien piensa que el técnico actual goza de esa cualidad ? No, rotundamente no, porque todos sabemos que los señores “referentes” del plantel son los que deciden cómo y a qué se debe jugar. Los leprosos jamás olvidaremos la gesta iniciada hace seis años por nuestros ídolos que volvieron al club por “amor a la camiseta”.
Jamás olvidaremos que Lucas Bernardi fue el primer abanderado de la misma y que luego se incorporó en un acto de pura nobleza y pertenencia Maxi, imitado al poco tiempo por Nacho, sin olvidarnos de Pomelo Mateo.
A todos nuestra eterna gratitud.
Pero ya está, ya fue, basta de mediocridad y de “bla bla bla” de los referentes que nos creen estúpidos destinatarios de sus híbridas declaraciones. Que otra comisión traiga un técnico de jerarquía, y que pueda tener poder de decisión para armar un equipo sin jugadores como Kichu Díaz, Orzán,Víctor López, Ustari; y que tome esta decisión sin que ningún “referente” se atreva a discutirla. Estamos cuartos en el promedio. ¡No esperen que el descenso nos amenace, háganlo ya!
Francisco Brattoli
La reforma del Código Penal
La ciudadanía, los políticos, los medios periodísticos y hasta el Papa, caen todos en las trampas que le tiende Cristina de Kirchner. La reforma del Código Procesal Penal, debe cumplir una de las sabias artimañas de la que profesa el “maquiavelismo”.La trampa está en que los fiscales deben investigar, según los plazos fijados, quedándole menor intervención a los jueces. Muchas otras claves serán descubiertas, luego que se ponga en práctica tal reforma. Dejando de lado otras azoradas cuestiones, por razones de espacio, deseo referirme al cambio del DNI. Otra trampa que sólo sirve para distraer a la sociedad, que con enormes sacrificios cumplen con renovar el documento haciendo largas colas, sentados en las veredas y soportando temperaturas de más de 30 grados. Tanto en las provincias, como en Buenos Aires, la lentitud y la desconsideración en el trámite son idénticas. La cuestión es demorar al recurrente para que no se entere por los medios de difusión opositores lo que ocurre en la Rosada y en el gobierno. Urge para el oficialismo tirar un manto de silencio a sus gestiones que van abriéndose como abanicos muy difíciles de ocultar.
Ariadna Cerrano
ariadna_cerrano@yahoo.com.ar