Viernes 23 de Enero de 2009
En respuesta a la carta del 22 de enero de Sonia Ríos sobre el caso Grassi, quisiera responderle las dos preguntas que hace al final. Usted dice ¿en qué quedó el caso Grassi y por qué no se habla más del tema? La respuesta es sencilla: porque quienes armaron todo este "circo" del padre Grassi, para ensuciarlo y acusarlo, no tienen argumentos ni pruebas valederas ni concretas para lograr que se lo condene, y entonces dan vueltas y vueltas. Cada tanto aparecen en escena intentando poner algún argumento, inventando nuevas mentiras para que la gente crea lo que le están vendiendo. Esto es un circo montado por el grupo de un diario de Buenos Aires muy conocido por sus pensamientos ideológicos contrarios a la Iglesia. Precisamente, estas personas que están detrás de todo esto, poniendo testigos falsos, mostrando gente que hoy dicen una cosa y mañana otra, estos no son precisamente "trigo limpio", se sabe quiénes son y qué pretenden. El caso Grassi no avanza porque no hay forma de condenarlo, no hay asideros verdaderos, no hay pruebas reales. Por eso no se habla. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario: el padre Grassi seguirá siendo inocente, porque la mentira siempre sale a la luz.
Susana Potepan
susi.rc@hotmail.com