En cinco años pasó de mendigo a millonario

Sábado 29 de Noviembre de 2008

En el año 2003, Mario Roberto Segovia decía ser empleado. Ya estaba casado con Gisella Itatí Ortega y tenían dos hijos. Vivían en un modesto departamento ubicado en Salta y Moreno "de dos dormitorios, sin lujos, sin cochera", según confió ayer a este diario una fuente judicial. Fue entonces que el ahora considerado rey de la efedrina dejó de pagar el alquiler y los gastos centrales y de esa manera su nombre apareció en un expediente de los tribunales rosarinos. Una abogada, representando a los dueños de la vivienda, le inició una demana por cobro de pesos y llegó a pedirle la quiebra. Lo cierto es que cinco años después, el hombre aparece como el más rico de la ciudad (al menos así parecen demostrarlo sus propiedades) aunque nadie cree que la hizo trabajando, como suele decirse en la calle.

Las fuentes informaron a LaCapital que el 11 de marzo de 2003 se presentó la demanda por el cobro de alquileres y gastos centrales impagos del departamento que Segovia y Ortega ocupaban en Salta y Moreno, al lado de donde hoy se construye un nuevo hotel.

Eran monedas. Según la información, el monto mensual del alquiler "no superaba los 300 pesos y la deuda era por 10 u 11 meses". El expediente tramitó durante un año hasta que llegó la orden de desalojo.

"Ya estaba firmada la orden y convenido con el oficial de justicia el día y la hora del desalojo cuando un abogado llamó para arreglar la situación de Segovia y pedir que no se cumpliera con el trámite para evitarle problemas a los chicos de la pareja. Dijo que en 15 días dejaban la propiedad", confió una fuente allegada al caso. Sin embargo, la familia siguió sin pagar y en 2005 los profesionales pidieron al juzgado actuante la quiebra del rey de la efedrina.

Una vez más, un profesional del foro local intervino en el caso, puso el dinero necesario y levantó el pedido de quiebra que pesaba sobre Segovia. Todo eso ocurrió en un corto lustro, el suficiente para que Mario Roberto pasara de ser un mendigo a millonario.