En busca de respuestas
La madrugada del 28 de septiembre, Analía Fusari llevó por primera vez a su hijo Gabriel Borda, de 23 años, a la guardia del Hospital Provincial. El joven sufría falta de aire, taquicardia, agitación...

Jueves 14 de Noviembre de 2013

La madrugada del 28 de septiembre, Analía Fusari llevó por primera vez a su hijo Gabriel Borda, de 23 años, a la guardia del Hospital Provincial. El joven sufría falta de aire, taquicardia, agitación y sudor. Tras varios estudios y placas, los médicos descubrieron una infección en ambos pulmones, lo mandaron de nuevo a su casa sin medicación alguna. Al día siguiente, sin ninguna mejoría, volvió al hospital en donde después de realizarle nebulizaciones cada 15 minutos durante varias horas de la madrugada, lo medicaron con amoxicilina, ácido clavulanico vitarium y volvieron a enviarlo a su domicilio. Durante dos noches más, "Cochi", como le decían sus familiares y amigos, no presentaba ninguna mejoría y volvió al hospital, pero así y todo pese a las taquicardias que presentaba, las reiteradas placas que indicaban la neumonía en sus dos pulmones y su grado de agitación decidieron mandarlo nuevamente a su casa. El 1° de octubre visitó a una neumonóloga dentro de la misma institución, quien le receto claritromicina 500 mg. La mañana del 2 de octubre el joven, papá de un bebé de dos años, volvió al hospital acompañado de su mamá después de una larga noche en su casa donde los síntomas parecían haberse agudizado. Tras varios chequeos, decidieron internarlo en terapia intensiva ya que aseguraban que su cuadro era realmente grave. Ese día no hubo parte médico, Gabriel ingresó a terapia alrededor de las 15 y sus familiares recién pudieron verlo al día siguiente, cerca de las 11.30 cuando les indicaron que estaba estable pero la situación era delicada. Los días pasaron lentamente, y la carátula de los partes médicos cambiaba todas las fechas, como si nadie supiera que era lo que en realidad pasaba. Así y todo, sus familiares estaban colmados de esperanza, no hacían otra cosa más que permanecer en el lugar, realizar oraciones antes y después de cada parte, incluso durmieron allí todas las noches. Hasta que llegó la triste noticia: Gabriel falleció el 11 de octubre, a las 20.38, tras batallar nueve días intensos por su vida. A un mes de su fallecimiento, su familia completamente destrozada no puede entender cómo es que no hay causas de su muerte. Cochi se fue a otro mundo y nadie supo explicar por qué. Así como tampoco supieron qué hacer las reiteradas madrugadas que su mamá lo llevó al hospital en busca de ayuda médica. Lamentablemente, no hay muchas cosas que se puedan hacer, indudablemente, buscarán hacer justicia para que no se efectúen más casos de negligencia como el que tuvo que atravesar Gabriel, lo cual les dejó como enseñanza que la vida es muy corta; despertaron un día y en ese día todos sus sueños, lo que desearon y quisieron se les fue así como si nada. Deberán enfrentarse al dolor del día a día y recordarlo así como era: buen hijo, hermano, esposo, padre, amigo. Seguramente su familia radicará esos mismos valores a su pequeño hijo del cual él, desde allá arriba estará orgulloso.

Noelia Borda